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Génesis es reconocido como canónico por todas las principales tradiciones cristianas y también por el judaísmo. Forma parte de la Torá (Pentateuco), tradicionalmente atribuida a Moisés, y es fundamental para la comprensión de los orígenes del mundo y del pueblo de Israel.

Génesis

Capítulo 8 — El diluvio

1

Acordóse entonces Dios de Noé y de todas las bestias y ganados que con él estaban en el arca. Y Dios hizo pasar un viento sobre la tierra, y las aguas comenzaron a descender.

2

Se cerraron las fuentes del abismo y las cataratas del cielo, y cesó la lluvia del cielo.

3

Poco a poco las aguas se retiraron de la tierra, disminuyendo al cabo de ciento cincuenta días.

4

Y en el mes séptimo, a los diecisiete días del mes, el arca encalló sobre los montes de Ararat.

5

Las aguas siguieron disminuyendo hasta el mes décimo, y en el mes décimo, el día primero del mes, aparecieron las cimas de los montes.

6

Sucedió que pasados cuarenta días, abrió Noé la ventana que había hecho en el arca,

7

y soltó el cuervo, el cual estuvo yendo y viniendo hasta que se secaron las aguas sobre la tierra.

8

Después soltó la paloma, para ver si las aguas habían disminuido sobre la superficie del suelo.

9

Pero no encontrando la paloma donde posar el pie, volvió con él al arca, porque las aguas cubrían todavía toda la superficie de la tierra. Él alargó la mano y la cogió, y la metió consigo en el arca.

10

Esperó otros siete días, y de nuevo soltó la paloma del arca.

11

La paloma volvió por la tarde, trayendo en el pico un ramo verde de olivo. Así conoció Noé que las aguas habían decrecido sobre la tierra.

12

Esperó aún otros siete días, y soltó la paloma, que ya no volvió más.

13

El año seiscientos uno, en el mes primero, el día primero del mes, las aguas se secaron sobre la tierra. Noé quitó la cubierta del arca y miró, y la superficie del suelo estaba seca.

14

En el mes segundo, el día veintisiete del mes, quedó seca la tierra.

15

Entonces dijo Dios a Noé:

16

«Sal del arca, tú y contigo tu mujer, tus hijos y las mujeres de tus hijos.

17

Saca contigo todos los animales de toda especie que te acompañan: aves, ganados y todos los reptiles que se arrastran por la tierra, para que pululen sobre la tierra, sean fecundos y se multipliquen.»

18

Salió, pues, Noé con sus hijos, su mujer y las mujeres de sus hijos.

19

Todos los animales, todos los reptiles, todas las aves, todo lo que se mueve sobre la tierra salieron del arca según sus especies.

20

Edificó Noé un altar a Yahveh, tomó de todos los animales puros y de todas las aves puras, y ofreció holocaustos en el altar.

21

Yahveh aspiró el suave olor, y dijo para sí: «No volveré a maldecir la tierra por causa del hombre, porque es malo el instinto del corazón humano desde su juventud; no volveré a herir a todo ser vivo como lo he hecho.

22

Mientras dure la tierra, sementera y siega, frío y calor, verano e invierno, día y noche, no cesarán.»

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