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El Éxodo es el segundo libro del Pentateuco y narra la liberación de los israelitas de la esclavitud en Egipto, la entrega de la Ley en el monte Sinaí y la construcción del Tabernáculo. Su canonicidad es aceptada por todas las tradiciones cristianas, aunque existen diferencias en la numeración de algunos versículos, especialmente en los capítulos 7 y 8.

Éxodo

Capítulo 14

1

Habló Yahveh a Moisés y le dijo:

2

«Di a los israelitas que se vuelvan y acampen delante de Pi Hahirot, entre Migdol y el mar, delante de Baal Sefón; frente a este lugar acamparéis, junto al mar.

3

Y dirá Faraón de los israelitas: "Andan perdidos en el país; el desierto los ha encerrado." Yo entonces endureceré el corazón de Faraón para que los persiga.

4

Yo me cubriré de gloria a costa de Faraón y de todo su ejército, y sabrán los egipcios que yo soy Yahveh.» Así lo hicieron.

5

Fue anunciado al rey de Egipto que el pueblo se había fugado. Entonces Faraón y sus servidores cambiaron de parecer respecto al pueblo, y dijeron: "¿Qué hemos hecho dejando partir a Israel, privándonos de su servicio?"

6

Unció su carro y se llevó consigo su tropa.

7

Tomó seiscientos carros escogidos y todos los carros de Egipto, con guerreros en todos ellos.

8

Yahveh endureció el corazón de Faraón, rey de Egipto, y éste persiguió a los israelitas, que salían con mano poderosa.

9

Los egipcios los persiguieron y los alcanzaron, acampados como estaban junto al mar, con todos los caballos y carros de Faraón, su caballería y su ejército, en Pi Hahirot, delante de Baal Sefón.

10

Al acercarse Faraón, los israelitas alzaron sus ojos y vieron que los egipcios marchaban detrás de ellos; tuvieron mucho miedo y clamaron a Yahveh.

11

Dijeron a Moisés: "¿Es porque no hay sepulcros en Egipto, que nos has traído a morir al desierto? ¿Por qué nos has sacado de Egipto?

12

¿No es esto lo que te decíamos en Egipto: "Déjanos servir a los egipcios"? Porque más nos vale servir a los egipcios que morir en el desierto."

13

Moisés respondió al pueblo: "No temáis; estad firmes y veréis la salvación que Yahveh os dará hoy; porque esos egipcios que hoy veis, jamás los volveréis a ver."

14

Yahveh peleará por vosotros; vosotros quedaréis quietos.»

15

Dijo Yahveh a Moisés: «¿Por qué clamas a mí? Di a los israelitas que se pongan en marcha.

16

Tú, alza tu bastón, extiende tu mano sobre el mar y divídelo, para que los israelitas pasen por medio del mar en seco.

17

Yo endureceré el corazón de los egipcios para que los sigan; y me cubriré de gloria a costa de Faraón y de todo su ejército, de sus carros y de sus caballos.

18

Sabrán los egipcios que yo soy Yahveh, cuando me haya cubierto de gloria a costa de Faraón, de sus carros y de sus caballos.»

19

El Ángel de Dios, que iba delante del campamento de Israel, se puso en marcha y pasó a la retaguardia. También la columna de nube se apartó de delante de ellos y se puso detrás,

20

interponiéndose entre el campamento de los egipcios y el campamento de Israel. Era nube y tiniebla para los egipcios, mientras que para los israelitas alumbraba de noche; y no se acercaron los unos a los otros en toda la noche.

21

Moisés extendió su mano sobre el mar. Y Yahveh retiró el mar con un fuerte viento solano que sopló toda la noche, y dejó en seco el mar. Las aguas se dividieron,

22

y los israelitas entraron por medio del mar en seco; las aguas formaban como un muro a su derecha y a su izquierda.

23

Los egipcios los persiguieron, y entraron tras ellos todos los caballos de Faraón, sus carros y sus jinetes, hasta medio del mar.

24

En la vigilia de la mañana, miró Yahveh desde la columna de fuego y de nube hacia el campamento de los egipcios, y sembró la confusión en el campamento de los egipcios.

25

Atascó las ruedas de sus carros, de modo que apenas podían avanzar. Entonces los egipcios dijeron: «Huyamos de Israel, porque Yahveh pelea por ellos contra los egipcios.»

26

Dijo Yahveh a Moisés: «Extiende tu mano sobre el mar, y vuelvan las aguas sobre los egipcios, sobre sus carros y sus jinetes.»

27

Extendió Moisés su mano sobre el mar, y el mar, al despuntar el día, volvió a su estado normal; los egipcios, al huir, se toparon con las aguas, y Yahveh los precipitó en medio del mar.

28

Volvieron las aguas y cubrieron los carros, los jinetes y todo el ejército de Faraón que había entrado detrás de ellos en el mar; no quedó ni uno solo.

29

Mas los israelitas caminaron por en medio del mar en seco; las aguas formaban como un muro a su derecha y a su izquierda.

30

Aquel día Yahveh salvó a Israel de la mano de los egipcios; e Israel vio a los egipcios muertos en la orilla del mar.

31

Vio Israel la mano grande que Yahveh había desplegado contra los egipcios, y el pueblo temió a Yahveh, y creyó en Yahveh y en Moisés, su siervo.

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