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El Éxodo es el segundo libro del Pentateuco y narra la liberación de los israelitas de la esclavitud en Egipto, la entrega de la Ley en el monte Sinaí y la construcción del Tabernáculo. Su canonicidad es aceptada por todas las tradiciones cristianas, aunque existen diferencias en la numeración de algunos versículos, especialmente en los capítulos 7 y 8.

Éxodo

Capítulo 15

1

Entonces Moisés y los israelitas cantaron este cántico a Yahveh. Y decían: «Cantaré a Yahveh, porque se ha cubierto de gloria; arrojó al mar caballo y jinete.

2

Yah es mi fuerza y mi canción; él fue mi salvación. Es mi Dios; yo le glorifico. Es el Dios de mi padre; yo le ensalzo.

3

¡Yahveh es un guerrero; Yahveh es su nombre!

4

Los carros de Faraón y a su ejército arrojó en el mar; lo mejor de sus capitanes se hundió en el mar de Suf.

5

Los cubren las olas; bajaron al abismo como una piedra.

6

Tu diestra, Yahveh, magnífica en poder; tu diestra, Yahveh, quebranta al enemigo.

7

Con grandiosa majestad derribas a tus adversarios; lanzas tu ardor, que los devora como rastrojo.

8

Al soplo de tu nariz, se amontonaron las aguas, se alzaron las olas como dique; los abismos se cuajaron en el corazón del mar.

9

Decía el enemigo: "Perseguiré, daré alcance, repartiré botín, se saciará mi furor; desenvainaré mi espada, mi mano los destruirá."

10

Soplaste con tu aliento: los cubrió el mar; se hundieron como plomo en las aguas poderosas.

11

¿Quién como tú entre los dioses, Yahveh? ¿Quién como tú terrible en las hazañas, temible en los prodigios?

12

Extendiste tu diestra: se los tragó la tierra.

13

Tú, con tu lealtad, guías al pueblo que redimiste; tú, con tu poder, lo conduces a la morada de tu santuario.

14

Los pueblos lo oyen y se estremecen; la angustia se apodera de los moradores de Filistea.

15

Se aterran los caudillos de Edom, a los príncipes de Moab les tiembla el corazón; se derriten todos los moradores de Canaán.

16

Caiga sobre ellos el terror y el espanto; por la grandeza de tu brazo, enmudezcan como piedra, mientras pase tu pueblo, Yahveh, mientras pase el pueblo que adquiriste.

17

Los introduces y los plantas en el monte de tu heredad, en el lugar, Yahveh, que hiciste para morar, en el santuario, Señor, que fundaron tus manos.

18

¡Yahveh reine por siempre jamás!

19

Cuando entraron los caballos de Faraón, sus carros y sus jinetes en el mar, Yahveh hizo volver sobre ellos las aguas del mar; mas los israelitas caminaron por en medio del mar en seco.

20

La profetisa Miriam, hermana de Aarón, tomó un pandero en su mano; y todas las mujeres la siguieron con panderos y danzas.

21

Y Miriam les respondía: «Cantad a Yahveh, porque se ha cubierto de gloria; arrojó al mar caballo y jinete.»

22

Hizo Moisés partir a Israel del Mar de Suf; salieron hacia el desierto de Shur. Caminaron tres días por el desierto sin encontrar agua.

23

Llegaron a Mara, pero no podían beber agua de Mara porque era amarga. Por eso le pusieron el nombre de Mara.

24

El pueblo murmuró contra Moisés diciendo: «¿Qué vamos a beber?»

25

Moisés clamó a Yahveh, y Yahveh le mostró un árbol; lo arrojó a las aguas, y las aguas se endulzaron. Allí les impuso una ley y un derecho, y allí les puso a prueba.

26

Y dijo: «Si escuchas atentamente la voz de Yahveh, tu Dios, y haces lo recto a sus ojos, si prestas oído a sus mandamientos y observas todas sus leyes, no te enviaré ninguna de las enfermedades que envié a Egipto, porque yo soy Yahveh, el que te sana.»

27

Llegaron a Elim, donde había doce fuentes de agua y setenta palmeras, y acamparon allí junto al agua.

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