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El Éxodo es el segundo libro del Pentateuco y narra la liberación de los israelitas de la esclavitud en Egipto, la entrega de la Ley en el monte Sinaí y la construcción del Tabernáculo. Su canonicidad es aceptada por todas las tradiciones cristianas, aunque existen diferencias en la numeración de algunos versículos, especialmente en los capítulos 7 y 8.

Éxodo

Capítulo 16 — MARCHA POR EL DESIERTO

1

Partieron de Elim y toda la comunidad de los israelitas llegó al desierto de Sin, que está entre Elim y Sinaí, el día quince del mes segundo, después de su salida de Egipto.

2

Murmuró toda la comunidad de los israelitas contra Moisés y Aarón en el desierto.

3

«¡Ojalá hubiéramos muerto por la mano de Yahveh en Egipto, cuando nos sentábamos junto a las ollas de carne y comíamos pan hasta saciarnos! Pues nos habéis sacado a este desierto para matar de hambre a toda esta asamblea.»

4

Entonces dijo Yahveh a Moisés: «Yo voy a hacer llover pan del cielo para vosotros. El pueblo saldrá a recoger cada día la ración de ese día, para ponerlos a prueba si andan o no en mi ley.

5

El sexto día, cuando preparen lo que hayan recogido, resultará el doble de lo que recogen cada día.»

6

Moisés y Aarón dijeron a todos los israelitas: «Al atardecer sabréis que Yahveh os ha sacado de Egipto,

7

y a la mañana veréis la gloria de Yahveh, porque ha oído vuestras murmuraciones contra Yahveh. Pues nosotros, ¿qué somos para que murmuréis contra nosotros?»

8

Y añadió Moisés: «Cuando Yahveh os dé al atardecer carne para comer y pan en abundancia por la mañana, porque Yahveh ha oído las murmuraciones que habéis proferido contra él, pues nosotros, ¿qué somos? Vuestras murmuraciones no son contra nosotros, sino contra Yahveh.»

9

Dijo Moisés a Aarón: «Di a toda la comunidad de los israelitas: "Acercaos a la presencia de Yahveh, porque ha oído vuestras murmuraciones."»

10

Mientras Aarón hablaba a toda la comunidad de los israelitas, ellos se volvieron hacia el desierto, y he aquí que la gloria de Yahveh se apareció en la nube.

11

Habló Yahveh a Moisés y le dijo:

12

«He oído las murmuraciones de los israelitas. Háblales así: "Al atardecer comeréis carne, y por la mañana os hartaréis de pan; así sabréis que yo soy Yahveh, vuestro Dios."»

13

Por la tarde subieron codornices y cubrieron el campamento; y por la mañana había una capa de rocío alrededor del campamento.

14

Cuando la capa de rocío se levantó, apareció sobre la superficie del desierto una cosa menuda, granular, fina como la escarcha sobre la tierra.

15

Al verlo, los israelitas se dijeron unos a otros: "¿Qué es esto?" Pues no sabían lo que era. Moisés les dijo: "Este es el pan que Yahveh os da por comida."

16

Esto es lo que Yahveh ha mandado: "Recoged de ello cada uno según lo que pueda comer: un gomor por cabeza, según el número de personas que cada cual tiene en su tienda.""

17

Lo hicieron así los israelitas; recogieron, unos más, otros menos.

18

Lo midieron luego por gomeres; al que había recogido mucho no le sobraba, y al que había recogido poco no le faltaba; cada uno había recogido según lo que podía comer.

19

Moisés les dijo: «Nadie reserve nada de ello para mañana.»

20

Pero ellos no hicieron caso a Moisés, y algunos dejaron para el día siguiente; crió gusanos y apestó. Y Moisés se irritó contra ellos.

21

Lo recogían cada mañana, cada uno según lo que podía comer, y cuando calentaba el sol se derretía.

22

El sexto día recogieron doble porción de comida, dos gomeres por cabeza. Vinieron todos los jefes de la comunidad a informar a Moisés.

23

El les dijo: «Esto es lo que ha dicho Yahveh: "Mañana es sábado, descanso consagrado a Yahveh. Coced lo que tengáis que cocer, hervid lo que tengáis que hervir, y todo lo que sobre, guardadlo para mañana."»

24

Ellos lo guardaron para la mañana siguiente, como había mandado Moisés; no apestó ni crió gusanos.

25

«Comedlo hoy -dijo Moisés-, porque hoy es sábado en honor de Yahveh. Hoy no lo encontraréis en el campo.

26

Seis días lo recogeréis; mas el séptimo, que es sábado, no lo habrá.»

27

Sucedió que el séptimo día algunos del pueblo salieron a recoger, y no lo encontraron.

28

Entonces dijo Yahveh a Moisés: «¿Hasta cuándo os negaréis a guardar mis mandamientos y mis leyes?

29

Mirad que Yahveh os ha dado el sábado; por eso os da el sexto día pan para dos días. Quédese cada cual en su sitio; nadie salga de su lugar el séptimo día.»

30

Y el pueblo reposó el séptimo día.

31

La casa de Israel lo llamó «maná». Era como una semilla de cilantro, blanco, y su sabor como de torta con miel.

32

Moisés dijo: «Esta es la orden de Yahveh: "Llenad un gomor de maná y guardadlo para vuestros descendientes, a fin de que vean el pan que os di de comer en el desierto, cuando os saqué del país de Egipto."»

33

Moisés dijo a Aarón: «Toma una vasija, pon en ella un gomor de maná, y colócala delante de Yahveh, para que se conserve para vuestros descendientes.»

34

De acuerdo con lo que Yahveh había mandado a Moisés, Aarón la colocó delante del Testimonio para que se conservara.

35

Los israelitas comieron el maná cuarenta años, hasta que llegaron a tierra habitada; comieron el maná hasta su llegada a los confines de la tierra de Canaán.

36

El gomor es la décima parte del efa.

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