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El Éxodo es el segundo libro del Pentateuco y narra la liberación de los israelitas de la esclavitud en Egipto, la entrega de la Ley en el monte Sinaí y la construcción del Tabernáculo. Su canonicidad es aceptada por todas las tradiciones cristianas, aunque existen diferencias en la numeración de algunos versículos, especialmente en los capítulos 7 y 8.

Éxodo

Capítulo 23

1

«No propagues noticias falsas; no te alíes con el impío para ser testigo a favor de la violencia.

2

No seguirás a la mayoría para hacer el mal; no declararás en un pleito, inclinándote a la mayoría para torcer el derecho.

3

Tampoco favorecerás al pobre en su pleito.

4

Si encuentras extraviado el buey de tu enemigo o su asno, se lo devolverás.

5

Si vieres el asno del que te aborrece caído bajo su carga, no pasarás de largo; le ayudarás a levantarlo.

6

No torcerás el derecho de tu pobre en su pleito.

7

Apártate de la palabra mentirosa; no mates al inocente ni al justo, porque yo no absolveré al culpable.

8

No aceptes regalos; porque el regalo ciega a los clarividentes y pervierte la causa de los justos.

9

No oprimirás al forastero; pues vosotros conocéis la vida del forastero, porque forasteros fuisteis en el país de Egipto.

10

Durante seis años sembrarás la tierra y recogerás sus productos.

11

El séptimo año la dejarás barbechada; comerán los pobres de tu pueblo sus frutos, y lo que dejen lo comerán los animales del campo. Así harás con tu viña y con tu olivar.

12

Seis días harás tus faenas, y el séptimo descansarás, para que reposen tu buey y tu asno, y puedan respirar el hijo de tu esclava y el forastero.

13

En todo cuanto os he dicho estad apercibidos. No invocaréis el nombre de otros dioses; ni siquiera se oirá en vuestra boca.

14

Tres veces al año celebrarás fiesta en mi honor.

15

Guardarás la fiesta de los Ázimos: durante siete días comerás panes ázimos, como te he mandado, a su debido tiempo, en el mes de Abib, porque en él saliste de Egipto. No se presentarán ante mí con las manos vacías.

16

Y la fiesta de la Siega, de los primeros frutos de tus trabajos, de lo que siembres en el campo; y la fiesta de la Cosecha, a la salida del año, cuando hayas recogido del campo los frutos de tus trabajos.

17

Tres veces al año se presentarán todos tus varones ante el Señor Yahveh.

18

No ofrecerás la sangre de mi víctima junto con pan fermentado; ni se guardará hasta la mañana la grasa de mi fiesta.

19

Las primicias de los frutos de tu suelo las llevarás a la casa de Yahveh, tu Dios. No cocerás el cabrito en la leche de su madre.

20

Yo voy a enviar mi Ángel delante de ti, para que te guarde en el camino y te conduzca al lugar que he preparado.

21

Guárdate delante de él y escucha su voz; no le seas rebelde, porque no perdonará vuestras rebeldías, pues mi Nombre va en él.

22

Si escuchas atentamente su voz y haces todo lo que yo te dijere, seré enemigo de tus enemigos y adversario de tus adversarios.

23

Pues mi Ángel irá delante de ti y te introducirá donde el amorreo, el hitita, el perizita, el cananeo, el jivita y el jebuseo; y yo los exterminaré.

24

No te postrarás ante sus dioses, ni les darás culto; no harás según sus obras; antes bien, los destruirás totalmente y harás pedazos sus estelas.

25

Daréis culto a Yahveh, vuestro Dios; él bendecirá tu pan y tu agua, y apartará de ti la enfermedad.

26

No habrá en tu tierra mujer que aborte o sea estéril. Colmaré el número de tus días.

27

Extenderé mi terror delante de ti, sembraré la confusión en todos los pueblos donde llegues, y haré que te vuelvan la espalda todos tus enemigos.

28

Enviaré delante de ti avispas, que arrojen de tu presencia al jivita, cananeo y hitita.

29

No las arrojaré en un solo año, no sea que el país quede desierto y las fieras del campo se multipliquen contra ti.

30

Poco a poco las iré arrojando de delante de ti, hasta que te hayas multiplicado y tomes posesión del país.

31

Fijaré tus fronteras desde el Mar de Suf hasta el Mar de los Filisteos, y desde el desierto hasta el Río; porque pondré en vuestras manos a los moradores del país, para que los expulses de delante de ti.

32

No harás alianza con ellos ni con sus dioses.

33

No residirán en tu país, no sea que te hagan pecar contra mí, sirviendo a sus dioses; porque eso sería un lazo para ti.»

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