El Éxodo es el segundo libro del Pentateuco y narra la liberación de los israelitas de la esclavitud en Egipto, la entrega de la Ley en el monte Sinaí y la construcción del Tabernáculo. Su canonicidad es aceptada por todas las tradiciones cristianas, aunque existen diferencias en la numeración de algunos versículos, especialmente en los capítulos 7 y 8.
Éxodo
Capítulo 24 — RATIFICACIÓN DE LA ALIANZA
A Moisés le dijo: «Sube hacia Yahveh, tú, Aarón, Nadab, Abihú y setenta ancianos de Israel; y os postraréis a distancia.
Moisés solo se acercará a Yahveh; los otros no se acercarán, ni el pueblo subirá con él.»
Vino Moisés y refirió al pueblo todas las palabras de Yahveh y todas las leyes. Todo el pueblo respondió a una: «Haremos todo cuanto ha dicho Yahveh.»
Moisés escribió todas las palabras de Yahveh. Se levantó de mañana y edificó un altar al pie del monte, y doce estelas para las doce tribus de Israel.
Luego mandó a los jóvenes de los israelitas que ofreciesen holocaustos e inmolasen novillos a Yahveh en sacrificios de comunión.
Moisés tomó la mitad de la sangre, la puso en vasijas, y la otra mitad la derramó sobre el altar.
Tomó el libro de la Alianza y lo leyó en presencia del pueblo. Ellos respondieron: «Haremos todo cuanto ha dicho Yahveh; lo pondremos por obra.»
Moisés tomó la sangre y roció con ella al pueblo, diciendo: «Esta es la sangre de la Alianza que Yahveh ha hecho con vosotros, sobre todas estas palabras.»
Subieron Moisés, Aarón, Nadab, Abihú y setenta ancianos de Israel.
Vieron al Dios de Israel; bajo sus pies había como un embaldosado de zafiro, puro como el mismo cielo.
Y contra los principales de los israelitas no extendió su mano; vieron a Dios, y comieron y bebieron.
Dijo Yahveh a Moisés: «Sube a mí al monte y quédate allí; yo te daré las tablas de piedra, la ley y el mandamiento que he escrito para instrucción de ellos.»
Se levantó Moisés, con Josué su ayudante, y subió al monte de Dios.
A los ancianos les dijo: «Esperadnos aquí hasta que volvamos a vosotros. Mirad, Aarón y Jur están con vosotros; el que tenga algún asunto, acuda a ellos.»
Subió, pues, Moisés al monte, y la nube cubrió el monte.
La gloria de Yahveh se posó sobre el monte Sinaí, y la nube lo cubrió durante seis días; al séptimo día llamó a Moisés de en medio de la nube.
El aspecto de la gloria de Yahveh era como fuego devorador en la cima del monte, a los ojos de los israelitas.
Entró Moisés en medio de la nube y subió al monte. Estuvo Moisés en el monte cuarenta días y cuarenta noches.