El Éxodo es el segundo libro del Pentateuco y narra la liberación de los israelitas de la esclavitud en Egipto, la entrega de la Ley en el monte Sinaí y la construcción del Tabernáculo. Su canonicidad es aceptada por todas las tradiciones cristianas, aunque existen diferencias en la numeración de algunos versículos, especialmente en los capítulos 7 y 8.
Éxodo
Capítulo 31
Yahveh habló a Moisés, diciendo:
«Mira, he llamado por su nombre a Besalel, hijo de Urí, hijo de Jur, de la tribu de Judá.
Le he llenado del espíritu de Dios, de sabiduría, de inteligencia, de ciencia, para toda clase de trabajos:
para proyectar y ejecutar obras de oro, plata y cobre,
para tallar piedras de engaste, para trabajar la madera y realizar toda clase de labores.
Yo le he dado por ayudante a Oholiab, hijo de Ajisamac, de la tribu de Dan, y he puesto sabiduría en el corazón de todo hombre experto, para que hagan todo lo que te he mandado:
la Tienda del Encuentro, el arca del Testimonio, el propiciatorio que está sobre ella, todos los utensilios de la Tienda,
la mesa y sus utensilios, el candelabro de oro puro y todos sus utensilios, el altar del incienso,
el altar del holocausto y todos sus utensilios, la pila con su base,
las vestiduras de servicio, las vestiduras sagradas del sacerdote Aarón, las vestiduras de sus hijos para el servicio sacerdotal,
el óleo de la unción y el incienso aromático para el Santuario. Harán conforme a todo lo que te he mandado.»
Dijo Yahveh a Moisés:
«Habla a los israelitas, diciendo: "Ciertamente guardaréis mis sábados, porque es una señal entre yo y vosotros, de generación en generación, a fin de que sepáis que yo soy Yahveh, el que os santifica."
Guardaréis, pues, el sábado, porque es santo para vosotros. El que lo profane será reo de muerte; el que haga en él algún trabajo, será cortado de en medio de su pueblo.
Durante seis días se trabajará, mas el séptimo día es sábado de descanso solemne, consagrado a Yahveh. El que trabaje en sábado, será reo de muerte.
Guardarán el sábado los israelitas, celebrándolo de generación en generación como alianza perpetua.
Es una señal perpetua entre yo y los israelitas, porque en seis días hizo Yahveh los cielos y la tierra, y el séptimo día cesó y reposó.»
Cuando acabó de hablar con Moisés en el monte Sinaí, le dio las dos tablas del Testimonio, tablas de piedra, escritas por el dedo de Dios.