El libro de Daniel en su versión extendida incluye las adiciones deuterocanónicas reconocidas por la tradición católica y ortodoxa: el Cantico de los Tres Jóvenes (insertado en el capítulo 3 después del versículo 23), la Historia de Susana (capítulo 13) y Bel y el Dragón (capítulo 14).
Daniel
Capítulo 12
«En aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe que está de parte de los hijos de tu pueblo. Será un tiempo de angustia cual no hubo desde que existen las naciones hasta aquel tiempo. En aquel tiempo, tu pueblo se salvará, todos los que se encuentren inscritos en el libro.
Muchos de entre los que duermen en el polvo de la tierra despertarán, unos para la vida eterna, otros para la ignominia, para el horror eterno.
Los sabios brillarán como el resplandor del firmamento; y los que enseñaron a muchos la justicia, como las estrellas por toda la eternidad.
»Tú, Daniel, guarda en secreto estas palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin. Muchos andarán errantes, y aumentará la maldad.»
Yo, Daniel, miré, y he aquí que otros dos estaban allí, uno a una orilla del río, y el otro a la otra orilla.
Uno dijo al varón vestido de lino, que estaba sobre las aguas del río: «¿Cuándo será el fin de estas maravillas?»
Y oí al varón vestido de lino, que estaba sobre las aguas del río, que, levantando su diestra y su siniestra al cielo, juró por el que vive por los siglos: «Será por un tiempo, dos tiempos y medio tiempo, y cuando se haya acabado de quebrantar el poder del pueblo santo, se cumplirán todas estas cosas.»
Yo oí, pero no entendí. Por eso dije: «Señor mío, ¿cuál será la salida de estas cosas?»
Él respondió: «Anda, Daniel, porque estas palabras están cerradas y selladas hasta el tiempo del fin.
Muchos se purificarán, emblanquecerán y acrisolarán; los impíos obrarán impíamente, ninguno de los impíos comprenderá; pero los sabios comprenderán.
Desde el momento en que sea suprimido el sacrificio perpetuo y puesta la abominación desoladora, habrá mil doscientos noventa días.
Dichoso el que espere y llegue hasta mil trescientos treinta y cinco días.
Tú, vete hacia el fin. Descansarás, y te levantarás para tu herencia al final de los días.»