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El libro de Daniel en su versión extendida incluye las adiciones deuterocanónicas reconocidas por la tradición católica y ortodoxa: el Cantico de los Tres Jóvenes (insertado en el capítulo 3 después del versículo 23), la Historia de Susana (capítulo 13) y Bel y el Dragón (capítulo 14).

Daniel

Capítulo 2

1

El año segundo del reinado de Nabucodonosor, tuvo Nabucodonosor unos sueños; su espíritu se agitó y el sueño se le escapaba.

2

El rey mandó llamar a los magos, adivinos, hechiceros y caldeos para que explicasen al rey sus sueños. Vinieron y se presentaron ante el rey.

3

El rey les dijo: «He tenido un sueño, y mi espíritu se ha inquietado por comprenderlo.»

4

Los caldeos respondieron al rey (en arameo): «¡Oh rey, vive para siempre! Cuenta el sueño a tus siervos y te daremos la interpretación.»

5

El rey respondió a los caldeos: «He aquí mi resolución: si no me dais a conocer el sueño y su interpretación, seréis descuartizados y vuestras casas serán convertidas en muladar.

6

Pero si me contáis el sueño y su interpretación, recibiréis de mí dones, regalos y grandes honores. Contadme, pues, el sueño y su interpretación.»

7

Ellos respondieron por segunda vez: «Cuente el rey el sueño a sus siervos y lo interpretaremos.»

8

El rey respondió: «Veo claramente que tratáis de ganar tiempo, pensando que el asunto se me ha escapado.

9

Si no me contáis el sueño, la misma sentencia os afecta. Habéis acordado decirme palabras falsas y engañosas a la espera de que cambie la situación. Contadme, pues, el sueño, y sabré yo que podéis darme su interpretación.»

10

Los caldeos respondieron al rey: «No hay nadie sobre la tierra que pueda satisfacer la petición del rey; ningún rey, por grande y poderoso que sea, ha pedido jamás cosa semejante a ningún mago, adivino o caldeo.

11

Lo que el rey pide es cosa difícil, y nadie puede manifestarlo al rey, excepto los dioses, cuya morada no está con los mortales.»

12

Entonces el rey, en cólera y gran furor, mandó que exterminaran a todos los sabios de Babilonia.

13

Cuando se publicó el decreto que condenaba a muerte a los sabios, se buscó a Daniel y a sus compañeros para matarlos.

14

Daniel se dirigió con sensatez y tacto a Arioc, jefe de la guardia del rey, que había salido para matar a los sabios de Babilonia.

15

Preguntó a Arioc, el oficial del rey: «¿Por qué esta orden tan severa por parte del rey?» Entonces Arioc le puso al corriente.

16

Daniel fue a decir al rey que le diera tiempo para mostrar al rey la interpretación.

17

Daniel regresó a su casa y puso al corriente a sus compañeros Ananías, Misael y Azarías,

18

para que implorasen misericordia al Dios del cielo acerca de este misterio, a fin de que Daniel y sus compañeros no pereciesen con los demás sabios de Babilonia.

19

Entonces el misterio fue revelado a Daniel en una visión nocturna. Daniel bendijo al Dios del cielo:

20

«Bendito sea el nombre de Dios de eternidad a eternidad, porque suyos son la sabiduría y el poder.

21

Él cambia los tiempos y las edades, depone reyes y entroniza reyes, da la sabiduría a los sabios y la ciencia a los entendidos.

22

Él revela lo profundo y lo escondido, conoce lo que está en las tinieblas, y con él habita la luz.

23

A ti, Dios de mis padres, te doy gracias y te alabo, porque me has dado sabiduría y poder, y me has revelado lo que te pedimos; la cuestión del rey nos has hecho conocer.»

24

Después acudió Daniel a Arioc, a quien el rey había encargado exterminar a los sabios de Babilonia, y le dijo: «No extermines a los sabios de Babilonia, sino introdúceme a la presencia del rey, que yo le daré la interpretación.»

25

Arioc llevó a toda prisa a Daniel ante el rey y le dijo: «He encontrado entre los deportados de Judá un hombre que dará la interpretación al rey.»

26

El rey dijo a Daniel, cuyo nombre era Beltsasar: «¿Eres tú capaz de darme a conocer el sueño que he tenido y su interpretación?»

27

Daniel respondió al rey: «El misterio que el rey pregunta, ni sabios, ni magos, ni adivinos, ni astrólogos pueden descubrirlo al rey.

28

Pero hay un Dios en los cielos que revela los misterios, y él ha manifestado al rey Nabucodonosor lo que va a suceder al fin de los días. El sueño y las visiones de tu cabeza mientras estabas en tu lecho son éstos:

29

Tú, oh rey, en tu lecho te vinieron pensamientos acerca de lo que ha de suceder en el futuro, y el que revela los misterios te ha manifestado lo que ha de suceder.

30

Y a mí me ha sido revelado este misterio, no porque posea más sabiduría que los demás vivientes, sino a fin de que se dé a conocer al rey la interpretación, y para que conozcas los pensamientos de tu corazón.

31

Tú, oh rey, cuando mirabas, veías una estatua enorme, de extraordinario esplendor, erguida ante ti, y de aspecto terrible.

32

La cabeza de aquella estatua era de oro fino; el pecho y los brazos, de plata; el vientre y los muslos, de bronce;

33

las piernas, de hierro; los pies, en parte de hierro y en parte de barro.

34

Estabas mirando hasta que una piedra se desprendió sin intervención de mano, hirió a la estatua en los pies de hierro y barro y los pulverizó.

35

Entonces se pulverizaron al mismo tiempo el hierro, el barro, el bronce, la plata y el oro, volviéndose como tamo de la era en verano, y el viento se lo llevó sin dejar rastro; y la piedra que había herido la estatua se convirtió en una gran montaña que llenó toda la tierra.

36

»Este es el sueño; ahora diremos al rey su interpretación.

37

Tú, oh rey, eres rey de reyes, porque el Dios del cielo te ha dado el reino, el poder, la fuerza y la gloria.

38

En tu mano ha puesto a los hombres, a las bestias del campo y a las aves del cielo, dondequiera que habiten, y te ha constituido soberano de todos ellos. Tú eres la cabeza de oro.

39

Después de ti se levantará otro reino, inferior al tuyo; luego un tercer reino, de bronce, que dominará toda la tierra.

40

Habrá un cuarto reino, fuerte como el hierro, pues el hierro pulveriza y tritura todo; y del mismo modo que el hierro todo lo desmenuza, así él desmenuzará y pulverizará a todos aquéllos.

41

»En cuanto a los pies y los dedos que has visto, en parte de barro de alfarero y en parte de hierro, será un reino dividido; pero conservará algo de la solidez del hierro, por cuanto has visto el hierro mezclado con el barro.

42

Y los dedos de los pies, parte de hierro y parte de barro, significan que será en parte fuerte y en parte frágil.

43

Y cuanto has visto el hierro mezclado con el barro, significa que se unirán por medio de matrimonios, pero no se mantendrán unidos, como el hierro no se mezcla con el barro.

44

»En tiempo de estos reyes, el Dios del cielo suscitará un reino que nunca jamás será destruido; su reino no pasará a otro pueblo. Pulverizará y aniquilará a todos aquellos reinos, y él subsistirá eternamente.

45

Por cuanto has visto que sin intervención de mano se desprendió del monte una piedra que pulverizó el hierro, el bronce, el barro, la plata y el oro, el gran Dios ha manifestado al rey lo que ha de suceder en el futuro. El sueño es cierto y su interpretación es segura.»

46

Entonces el rey Nabucodonosor, cayendo sobre su rostro, se postró ante Daniel y mandó que le ofreciesen ofrendas de aromas.

47

Y el rey dijo a Daniel: «Ciertamente vuestro Dios es el Dios de los dioses, el Señor de los reyes y revelador de los misterios, pues has podido revelar este misterio.»

48

Después el rey engrandeció a Daniel, le dio muchos y magníficos dones, le puso al frente de toda la provincia de Babilonia y como jefe supremo de todos los sabios de Babilonia.

49

Daniel lo pidió al rey, y éste puso a Sidrac, Misac y Abdénago al frente de la administración de la provincia de Babilonia; y Daniel permanecía en la corte del rey.

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