Levítico es universalmente reconocido como canónico por todas las tradiciones cristianas y judías. Forma parte de la Torá (Pentateuco) y es aceptado sin debate por la Iglesia Ortodoxa Etíope, las Iglesias Protestantes, la Iglesia Católica y las Iglesias Ortodoxas Orientales.
Levítico
Capítulo 14
Habló Yahveh a Moisés, diciendo:
«Esta será la ley del leproso para el día de su purificación: será llevado al sacerdote.
El sacerdote saldrá fuera del campamento; si el sacerdote ve que la llaga de lepra ha sanado en el leproso,
el sacerdote mandará que traigan para el que se purifica dos pájaros vivos y puros, madera de cedro, grana y ramos de hisopo.
Luego mandará el sacerdote que degüellen un pájaro sobre una vasija de barro, con agua corriente.
Tomará el pájaro vivo, la madera de cedro, la grana y el hisopo, y los mojará junto con el pájaro vivo en la sangre del pájaro degollado sobre el agua corriente.
Rociará siete veces sobre el que se purifica de la lepra, y lo declarará puro; luego soltará el pájaro vivo sobre el campo.
El que se purifica lavará sus vestiduras, rasurará todo su pelo, se bañará en agua y quedará puro. Después podrá entrar en el campamento, pero morará fuera de su tienda siete días.
El séptimo día rasurará todo su pelo: la cabeza, la barba, las cejas, todo su pelo; lavará sus vestiduras, bañará su cuerpo en agua, y quedará puro.
El día octavo tomará dos corderos sin defecto, una cordera de un año sin defecto, tres décimas de efa de flor de harina como oblación amasada con aceite, y un log de aceite.
El sacerdote que hace la purificación presentará al que se purifica con estas cosas delante de Yahveh, a la entrada de la Tienda del Encuentro.
El sacerdote tomará uno de los corderos y lo ofrecerá como sacrificio de reparación, con el log de aceite; los mecerá como ofrenda mecida delante de Yahveh.
Degollará el cordero en el lugar donde se degüellan el sacrificio por el pecado y el holocausto, en el lugar santo; porque el sacrificio de reparación, como el sacrificio por el pecado, es cosa del sacerdote; es cosa santísima.
El sacerdote tomará parte de la sangre del sacrificio de reparación, y la pondrá sobre el lóbulo de la oreja derecha del que se purifica, sobre el pulgar de su mano derecha y sobre el pulgar de su pie derecho.
Luego tomará el sacerdote el log de aceite y derramará parte en la palma de su mano izquierda.
Mojará su dedo derecho en el aceite que tiene en la palma izquierda, y rociará con su dedo siete veces delante de Yahveh.
Del resto del aceite que tiene en la palma, pondrá el sacerdote sobre el lóbulo de la oreja derecha del que se purifica, sobre el pulgar de su mano derecha y sobre el pulgar de su pie derecho, encima de la sangre del sacrificio de reparación.
El aceite que quede en la palma del sacerdote, lo pondrá sobre la cabeza del que se purifica, y hará expiación por él delante de Yahveh.
Luego el sacerdote ofrecerá el sacrificio por el pecado y hará expiación por el que se purifica de su impureza; después degollará el holocausto.
Ofrecerá el holocausto y la oblación sobre el altar, y hará expiación por él, y quedará puro.
Si es pobre y no tiene recursos, tomará un solo cordero como sacrificio de reparación para ser mecido, para hacer expiación por él, y una décima de efa de flor de harina amasada con aceite como oblación, un log de aceite,
y dos tórtolas o dos pichones, según sus recursos; uno será para el sacrificio por el pecado y el otro para el holocausto.
El día octavo los llevará para su purificación al sacerdote, a la entrada de la Tienda del Encuentro, delante de Yahveh.
El sacerdote tomará el cordero del sacrificio de reparación y el log de aceite, y los mecerá como ofrenda mecida delante de Yahveh.
Degollará el cordero del sacrificio de reparación, tomará parte de la sangre del sacrificio de reparación y la pondrá sobre el lóbulo de la oreja derecha del que se purifica, sobre el pulgar de su mano derecha y sobre el pulgar de su pie derecho.
Derramará aceite en la palma de su mano izquierda,
y con su dedo derecho rociará siete veces delante de Yahveh.
Pondrá del aceite que tiene en la palma sobre el lóbulo de la oreja derecha del que se purifica, sobre el pulgar de su mano derecha y sobre el pulgar de su pie derecho, encima del lugar de la sangre del sacrificio de reparación.
Lo que quede del aceite en la palma del sacerdote, lo pondrá sobre la cabeza del que se purifica, para hacer expiación por él delante de Yahveh.
Ofrecerá una de las tórtolas o de los pichones, según sus recursos,
lo que pueda ofrecer: uno como sacrificio por el pecado y otro como holocausto, con la oblación. Así el sacerdote hará expiación por el que se purifica delante de Yahveh.
Esta es la ley para aquel que tiene la llaga de lepra y cuyos recursos son insuficientes para su purificación.»
Habló Yahveh a Moisés y a Aarón, diciendo:
«Cuando hayáis entrado en la tierra de Canaán, que yo os doy en posesión, y yo ponga la llaga de lepra en alguna casa de la tierra de vuestra posesión,
vendrá aquel a quien pertenece la casa y lo declarará al sacerdote, diciendo: "Algo como una llaga se ha manifestado en mi casa."
Entonces el sacerdote mandará desocupar la casa antes de entrar a ver la llaga, para que no se contamine todo lo que hay en la casa; después el sacerdote entrará a ver la casa.
Examinará la llaga; si la llaga en las paredes de la casa tiene manchas verdosas o rojizas, que parecen más profundas que la pared,
el sacerdote saldrá a la puerta de la casa y cerrará la casa por siete días.
El séptimo día volverá el sacerdote; si la llaga se ha extendido en las paredes de la casa,
mandará arrancar las piedras en que está la llaga y las arrojará fuera de la ciudad, en un lugar impuro.
Hará raspar la casa por dentro alrededor, y el polvo que hayan raspado lo vaciarán fuera de la ciudad, en un lugar impuro.
Tomarán otras piedras y las pondrán en lugar de las primeras, y tomarán otro barro para recubrir la casa.
Si la llaga vuelve a brotar en la casa, después que se han arrancado las piedras, raspado la casa y recubierto,
el sacerdote vendrá y examinará; si la llaga se ha extendido en la casa, es lepra maligna en la casa; es impura.
Demolerá la casa, sus piedras, sus maderas y todo el barro de la casa, y lo sacará fuera de la ciudad, a un lugar impuro.
Cualquiera que entre en esa casa durante los días que está cerrada, será impuro hasta la tarde.
El que duerma en la casa lavará sus vestiduras; el que coma en la casa lavará sus vestiduras.
Pero si el sacerdote viene y ve que la llaga no se ha extendido en la casa después de ser recubierta, el sacerdote declarará pura la casa, porque la llaga ha sanado.
Para purificar la casa tomará dos pájaros, madera de cedro, grana e hisopo.
Degollará un pájaro sobre una vasija de barro, con agua corriente.
Tomará la madera de cedro, el hisopo, la grana y el pájaro vivo, y los mojará en la sangre del pájaro degollado y en el agua corriente, y rociará la casa siete veces.
Purificará la casa con la sangre del pájaro, con el agua corriente, con el pájaro vivo, con la madera de cedro, con el hisopo y con la grana.
Luego soltará el pájaro vivo fuera de la ciudad, sobre el campo; así hará expiación por la casa, y quedará pura.»
Esta es la ley para toda clase de llaga de lepra y de tiña,
para la lepra de la vestidura y de la casa,
para la hinchazón, la costra y la mancha brillante,
para enseñar cuándo hay impureza y cuándo pureza. Esta es la ley de la lepra.