Levítico es universalmente reconocido como canónico por todas las tradiciones cristianas y judías. Forma parte de la Torá (Pentateuco) y es aceptado sin debate por la Iglesia Ortodoxa Etíope, las Iglesias Protestantes, la Iglesia Católica y las Iglesias Ortodoxas Orientales.
Levítico
Capítulo 24
Habló Yahveh a Moisés, diciendo:
«Manda a los israelitas que te traigan aceite puro de olivas machacadas, para el alumbrado, para tener lámparas continuamente.
Fuera del velo del testimonio, en la Tienda del Encuentro, las dispondrá Aarón desde la tarde hasta la mañana delante de Yahveh continuamente; es ley perpetua para vuestras generaciones.
Sobre el candelabro puro dispondrá las lámparas continuamente delante de Yahveh.
Tomarás flor de harina y cocerás con ella doce tortas; cada torta será de dos décimas de efa.
Las pondrás en dos filas, seis en cada fila, sobre la mesa pura delante de Yahveh.
Pondrás sobre cada fila incienso puro, para que sea para el pan como memorial, ofrenda quemada a Yahveh.
Cada día de sábado lo dispondrá continuamente delante de Yahveh, en nombre de los israelitas, como alianza perpetua.
Será de Aarón y de sus hijos, y lo comerán en lugar santo; porque es cosa santísima para él, de entre las ofrendas quemadas a Yahveh, como ley perpetua.»
El hijo de una israelita, cuyo padre era egipcio, salió entre los israelitas; y el hijo de la israelita y un hombre israelita riñeron en el campamento.
El hijo de la israelita blasfemó el Nombre y maldijo; entonces lo llevaron a Moisés. El nombre de su madre era Selomit, hija de Dibri, de la tribu de Dan.
Y lo pusieron en custodia, hasta que se les declarase la voluntad de Yahveh.
Entonces Yahveh habló a Moisés, diciendo:
«Saca al blasfemo fuera del campamento; todos los que le oyeron pondrán sus manos sobre la cabeza de él, y toda la comunidad lo apedreará.
Y a los israelitas hablarás, diciendo: "Cualquier hombre que maldiga a su Dios, cargará con su pecado.
El que blasfeme el nombre de Yahveh, morirá; toda la comunidad lo apedreará; tanto el extranjero como el natural, si blasfema el Nombre, morirá.
Si un hombre hiere a otro, causándole la muerte, morirá.
El que hiera a un animal, lo pagará: vida por vida.
Si un hombre causa una lesión a su prójimo, según él hizo, así se le hará:
fractura por fractura, ojo por ojo, diente por diente; según la lesión que haya causado a otro, así se le hará.
El que hiera a un animal, lo pagará; el que hiera a un hombre, morirá.
Una misma ley tendréis para el extranjero y para el natural; porque yo soy Yahveh vuestro Dios."
Habló Moisés a los israelitas, y ellos sacaron al blasfemo fuera del campamento y lo apedrearon. Así hicieron los israelitas como Yahveh había mandado a Moisés.