Levítico es universalmente reconocido como canónico por todas las tradiciones cristianas y judías. Forma parte de la Torá (Pentateuco) y es aceptado sin debate por la Iglesia Ortodoxa Etíope, las Iglesias Protestantes, la Iglesia Católica y las Iglesias Ortodoxas Orientales.
Levítico
Capítulo 26
«No haréis para vosotros ídolos, ni os levantaréis escultura o pilar, ni pondréis en vuestra tierra piedra pintada para postraros ante ella; porque yo soy Yahveh vuestro Dios.
Mis sábados guardaréis, y mi santuario veneraréis. Yo soy Yahveh.
Si anduvierais en mis estatutos y guardarais mis mandamientos, y los pusierais por obra,
yo os daré vuestras lluvias a su tiempo, y la tierra dará sus productos, y el árbol del campo dará su fruto.
La trilla os alcanzará a la vendimia, y la vendimia alcanzará a la sementera; comeréis vuestro pan hasta saciaros, y habitaréis seguros en vuestra tierra.
Daré paz en la tierra, y dormiréis sin que nadie os espante; haré desaparecer de vuestra tierra las bestias dañinas, y no pasará por ella la espada.
Perseguiréis a vuestros enemigos, y caerán a espada delante de vosotros.
Cinco de vosotros perseguirán a ciento, y ciento de vosotros perseguirán a diez mil; vuestros enemigos caerán a espada delante de vosotros.
Yo me volveré a vosotros, os haré fecundos y os multiplicaré, y confirmaré mi alianza con vosotros.
Comeréis lo añejo de mucho tiempo, y sacaréis lo añejo para guardar lo nuevo.
Pondré mi morada en medio de vosotros, y mi alma no os aborrecerá.
Andaré entre vosotros, y seré vuestro Dios, y vosotros seréis mi pueblo.
Yo soy Yahveh vuestro Dios, que os saqué de la tierra de Egipto, para que no fueseis sus siervos; rompí las coyundas de vuestro yugo, y os hice andar erguidos.
Pero si no me escucháis ni ponéis por obra todos estos mandamientos,
si despreciáis mis estatutos, y vuestra alma aborrece mis leyes, y no cumplís todos mis mandamientos, quebrantando mi alianza,
yo también haré con vosotros esto: enviaré sobre vosotros terror, tisis y calentura que consuman los ojos y atormenten el alma; sembraréis en vano vuestra semilla, porque vuestros enemigos la comerán.
Pondré mi rostro contra vosotros, y seréis derrotados delante de vuestros enemigos; los que os odian os dominarán, y huiréis sin que nadie os persiga.
Si aun con esto no me escucháis, os castigaré siete veces más por vuestros pecados.
Quebrantaré la soberbia de vuestro poderío, y haré vuestro cielo como hierro y vuestra tierra como bronce.
En vano se gastarán vuestras fuerzas, porque vuestra tierra no dará su producto, ni el árbol del campo dará su fruto.
Si andáis en oposición a mí, y no queréis escucharme, os añadiré siete veces más plagas según vuestros pecados.
Enviaré contra vosotros las fieras del campo, que os roben vuestros hijos, destruyan vuestro ganado, y os reduzcan a un pequeño número; vuestros caminos quedarán desiertos.
Si con esto no aprendéis, sino que andáis en oposición a mí,
yo también andaré en oposición a vosotros, y os heriré siete veces más por vuestros pecados.
Traeré sobre vosotros la espada vengadora de la alianza; os reuniréis en vuestras ciudades, pero enviaré peste en medio de vosotros, y seréis entregados en mano del enemigo.
Cuando os falte el pan, diez mujeres cocerán vuestro pan en un solo horno, y os devolverán vuestro pan por peso; comeréis, y no os saciaréis.
Si con esto no me escucháis, sino que andáis en oposición a mí,
yo también andaré en oposición a vosotros con furor, y os castigaré siete veces más por vuestros pecados.
Comeréis la carne de vuestros hijos, y comeréis la carne de vuestras hijas.
Destruiré vuestros lugares altos, derribaré vuestras imágenes, y pondré vuestros cadáveres sobre los cadáveres de vuestros ídolos, y mi alma os aborrecerá.
Convertiré vuestras ciudades en desierto, y asolaré vuestros santuarios, y no oleré vuestro perfume de quietud.
Asolaré yo mismo la tierra, y vuestros enemigos que habitan en ella se asombrarán.
A vosotros os esparciré entre las naciones, y desenvainaré la espada detrás de vosotros; vuestra tierra quedará desolada, y vuestras ciudades asoladas.
Entonces la tierra disfrutará sus sábados todo el tiempo que esté desolada y vosotros en la tierra de vuestros enemigos; entonces la tierra descansará y disfrutará sus sábados.
Todo el tiempo que esté desolada descansará, por cuanto no descansó en vuestros sábados cuando habitabais en ella.
A los que queden de vosotros, infundiré cobardía en sus corazones en la tierra de sus enemigos; el ruido de una hoja movida los perseguirá, y huirán como de la espada, y caerán sin que nadie los persiga.
Tropezarán unos con otros como delante de la espada, sin que nadie los persiga; no podréis resistir delante de vuestros enemigos.
Pereceréis entre las naciones, y la tierra de vuestros enemigos os consumirá.
Los que queden de vosotros, se consumirán por su iniquidad en la tierra de vuestros enemigos; también por las iniquidades de sus padres se consumirán con ellos.
Confesarán su iniquidad y la iniquidad de sus padres, por su rebeldía con que se rebelaron contra mí; también confesarán que anduvieron en oposición a mí,
por lo cual yo también anduve en oposición a ellos, y los llevé a la tierra de sus enemigos. Si entonces se humilla su corazón incircunciso, y aceptan el castigo de su iniquidad,
yo me acordaré de mi alianza con Jacob, y también de mi alianza con Isaac, y también de mi alianza con Abraham me acordaré; y me acordaré de la tierra.
La tierra será abandonada por ellos, y disfrutará sus sábados mientras esté desolada sin ellos; y ellos aceptarán el castigo de su iniquidad, porque despreciaron mis leyes y su alma aborreció mis estatutos.
Pero aun así, cuando estén en la tierra de sus enemigos, no los despreciaré ni los abominaré hasta consumirlos, para anular mi alianza con ellos; porque yo soy Yahveh su Dios.
Me acordaré por ellos de la alianza con los antiguos, a quienes saqué de la tierra de Egipto a la vista de las naciones, para ser su Dios. Yo soy Yahveh."
Estos son los estatutos, las leyes y las instrucciones que estableció Yahveh entre sí mismo y los israelitas en el monte Sinaí, por medio de Moisés.