El libro de Números (במדבר, Bemidbar, 'En el desierto') es el cuarto libro del Pentateuco. Es considerado canónico por todas las tradiciones cristianas y judías. El nombre en español 'Números' proviene de la Vulgata (Numeri), en referencia a los dos censos del pueblo de Israel que en él se describen.
Números
Capítulo 15
Habló Yahveh a Moisés, diciendo:
«Habla a los israelitas y diles: "Cuando hayáis entrado en la tierra de vuestras habitaciones que yo os doy,
y ofrezcáis ofrenda quemada a Yahveh, holocausto o sacrificio, para pagar un voto o como ofrenda voluntaria, o en vuestras fiestas solemnes, para ofrecer un aroma agradable a Yahveh, de vacas o de ovejas,
el que presente su ofrenda a Yahveh ofrecerá como oblación una décima de efa de flor de harina amasada con la cuarta parte de un hin de aceite.
Y de vino para la libación ofrecerás la cuarta parte de un hin, junto con el holocausto o con el sacrificio, por cada cordero.
Por un carnero ofrecerás como oblación dos décimas de efa de flor de harina amasada con la tercera parte de un hin de aceite,
y como libación ofrecerás la tercera parte de un hin de vino, en aroma agradable a Yahveh.
Si preparas un novillo como holocausto o sacrificio, para pagar un voto o como sacrificio de comunión a Yahveh,
presentarás con el novillo una oblación de tres décimas de efa de flor de harina amasada con medio hin de aceite,
y como libación ofrecerás medio hin de vino; es ofrenda quemada en aroma agradable a Yahveh.
Así se hará con cada novillo, con cada carnero, con cada cordero o cabrito.
Según el número de víctimas que ofrezcáis, así haréis con cada una.
Todo natural del país hará estas cosas así, para presentar ofrenda quemada en aroma agradable a Yahveh.
Si un extranjero que reside con vosotros, o alguno de vuestros descendientes, quiere ofrecer ofrenda quemada en aroma agradable a Yahveh, hará lo mismo que vosotros.
Una misma ley, para la comunidad, será para vosotros y para el extranjero que reside; ley perpetua para vuestras generaciones; como vosotros, así será el extranjero delante de Yahveh.
La misma ley y el mismo rito habrá para vosotros y para el extranjero que reside con vosotros."
Habló Yahveh a Moisés, diciendo:
«Habla a los israelitas y diles: "Cuando entréis en la tierra a la cual yo os llevo,
cuando comáis del pan de esa tierra, apartaréis una ofrenda para Yahveh.
De la primicia de vuestra masa apartaréis una torta como ofrenda; como la ofrenda de la era, así la apartaréis.
De las primicias de vuestra masa daréis a Yahveh una ofrenda por todas vuestras generaciones.
Cuando por inadvertencia no cumpláis alguno de estos mandamientos que Yahveh ha dado a Moisés,
todo lo que Yahveh os ha mandado por medio de Moisés, desde el día que Yahveh lo prescribió y en adelante por vuestras generaciones,
si fue hecho por inadvertencia a espaldas de la comunidad, toda la comunidad ofrecerá un novillo como holocausto en aroma agradable a Yahveh, con su oblación y su libación según el rito, y un macho cabrío como sacrificio por el pecado.
El sacerdote hará expiación por toda la comunidad de los israelitas, y les será perdonado, porque fue un error, y han presentado su ofrenda, ofrenda quemada a Yahveh, y su sacrificio por el pecado delante de Yahveh, por su error.
Será perdonado a toda la comunidad de los israelitas y al extranjero que reside entre ellos, porque todo el pueblo participó del error.
Si una persona peca por inadvertencia, ofrecerá una cabra de un año como sacrificio por el pecado.
El sacerdote hará expiación por la persona que ha pecado por inadvertencia delante de Yahveh, haciendo expiación por ella, y le será perdonado.
Para el natural de entre los israelitas y para el extranjero que reside entre ellos, una misma ley tendréis para el que obra por inadvertencia.
Pero la persona que obra con altivez, sea natural o extranjero, ultraja a Yahveh; esa persona será cortada de en medio de su pueblo,
porque ha despreciado la palabra de Yahveh y ha violado su mandamiento; esa persona será cortada completamente; su culpa caerá sobre ella."
Estando los israelitas en el desierto, encontraron a un hombre que recogía leña en día de sábado.
Los que le encontraron recogiendo leña lo llevaron ante Moisés y Aarón, y ante toda la comunidad.
Lo pusieron en custodia, porque no estaba determinado qué se le haría.
Yahveh dijo a Moisés: «Ese hombre morirá; toda la comunidad lo apedreará fuera del campamento.»
Entonces toda la comunidad lo sacó fuera del campamento y lo apedrearon, y murió, como Yahveh había mandado a Moisés.
Yahveh dijo a Moisés:
«Habla a los israelitas y diles que se hagan flecos en los bordes de sus vestidos, por sus generaciones, y que pongan en los flecos de cada borde un cordón de púrpura violeta.
Tendréis esos flecos, para que al verlos os acordéis de todos los mandamientos de Yahveh y los cumpláis, y no vayáis tras los deseos de vuestro corazón y de vuestros ojos, que os arrastran a la prostitución.
Así os acordaréis y cumpliréis todos mis mandamientos, y seréis santos para vuestro Dios.
Yo soy Yahveh vuestro Dios, que os saqué de la tierra de Egipto para ser vuestro Dios. Yo soy Yahveh vuestro Dios.»