El libro de Números (במדבר, Bemidbar, 'En el desierto') es el cuarto libro del Pentateuco. Es considerado canónico por todas las tradiciones cristianas y judías. El nombre en español 'Números' proviene de la Vulgata (Numeri), en referencia a los dos censos del pueblo de Israel que en él se describen.
Números
Capítulo 19
Habló Yahveh a Moisés y a Aarón, diciendo:
«Esta es una ley de la ley que Yahveh ha prescrito, diciendo: Di a los israelitas que te traigan una vaca alazana, perfecta, que no tenga defecto ni haya llevado yugo.
La daréis al sacerdote Eleazar; él la sacará fuera del campamento, y la degollarán en su presencia.
El sacerdote Eleazar tomará con su dedo parte de la sangre, y rociará siete veces hacia el frente de la Tienda del Encuentro.
Luego quemará la vaca ante sus ojos: su piel, su carne y su sangre, con su estiércol, la quemará.
El sacerdote tomará madera de cedro, hisopo y grana, y lo echará en medio del fuego que consume la vaca.
El sacerdote lavará sus vestiduras, bañará su cuerpo en agua, y después podrá entrar en el campamento; pero quedará impuro hasta la tarde.
El que la quemó lavará sus vestiduras, bañará su cuerpo en agua, y quedará impuro hasta la tarde.
Un hombre puro recogerá las cenizas de la vaca y las depositará fuera del campamento, en lugar puro; servirán para la comunidad de los israelitas para el agua de purificación; es un sacrificio por el pecado.
El que recogió las cenizas de la vaca lavará sus vestiduras, y quedará impuro hasta la tarde. Será ley perpetua para los israelitas y para el extranjero que reside entre ellos.
El que toque un cadáver humano quedará impuro durante siete días.
Se purificará con esta agua el tercer día y el séptimo día, y quedará puro; pero si no se purifica el tercer día y el séptimo día, no quedará puro.
Todo el que toque un cadáver humano, y no se purifique, contamina la Morada de Yahveh; esa persona será cortada de Israel. Por no haber sido rociada con el agua de purificación, quedará impura; su impureza la acompañará.
Esta es la ley cuando un hombre muere en una tienda: todo el que entre en la tienda, y todo lo que esté en ella, será impuro durante siete días.
Toda vasija destapada, sin atadura, será impura.
El que en el campo toque a un muerto por espada o a un cadáver, o un hueso humano, o un sepulcro, será impuro durante siete días.
Para el impuro tomarán de las cenizas de la víctima quemada para el sacrificio por el pecado, y echarán sobre ellas agua corriente en un vaso.
Un hombre puro tomará hisopo, lo mojará en el agua, y rociará la tienda, todos los utensilios, las personas que estaban allí, y al que tocó el hueso, el muerto, el cadáver o el sepulcro.
El puro rociará al impuro el tercer día y el séptimo día; y lo purificará el séptimo día; él lavará sus vestiduras, se bañará en agua, y por la tarde quedará puro.
El que se vuelva impuro y no se purifique, esa persona será cortada de la asamblea, porque ha contaminado el santuario de Yahveh; no ha sido rociada con el agua de purificación, y está impura.
Será para ellos ley perpetua. El que rocíe el agua de purificación lavará sus vestiduras; y el que toque el agua de purificación quedará impuro hasta la tarde.
Todo lo que toque el impuro será impuro; y la persona que lo toque quedará impura hasta la tarde.»