El libro de Números (במדבר, Bemidbar, 'En el desierto') es el cuarto libro del Pentateuco. Es considerado canónico por todas las tradiciones cristianas y judías. El nombre en español 'Números' proviene de la Vulgata (Numeri), en referencia a los dos censos del pueblo de Israel que en él se describen.
Números
Capítulo 20
Llegaron los israelitas, toda la comunidad, al desierto de Sin en el mes primero, y el pueblo se estableció en Cadés. Allí murió María y allí fue sepultada.
No había agua para la comunidad, y se amotinaron contra Moisés y Aarón.
El pueblo protestó contra Moisés, diciendo: «¡Ojalá hubiéramos muerto también nosotros cuando murieron nuestros hermanos delante de Yahveh!
¿Para qué habéis traído la asamblea de Yahveh a este desierto, para que muramos nosotros y nuestros ganados?
¿Para qué nos hicisteis subir de Egipto, para traernos a este mal lugar, que no es lugar de siembra, ni de higueras, ni de viñas, ni de granados, y además no hay agua para beber?»
Moisés y Aarón se apartaron de la asamblea a la entrada de la Tienda del Encuentro, y cayeron sobre sus rostros; entonces se les apareció la gloria de Yahveh.
Y habló Yahveh a Moisés, diciendo:
«Toma la vara, reúne a la comunidad, tú y Aarón tu hermano, y hablad a la peña a vista de ellos, y ella dará su agua; así sacarás para ellos agua de la peña, y darás de beber a la comunidad y a sus ganados.»
Moisés tomó la vara de delante de Yahveh, como él le había mandado.
Moisés y Aarón reunieron a la asamblea delante de la peña, y les dijo: «Oíd ahora, rebeldes: ¿Os hemos de hacer salir agua de esta peña?»
Entonces alzó Moisés su mano y golpeó la peña con su vara dos veces; brotó agua en abundancia, y bebió la comunidad y sus ganados.
Pero Yahveh dijo a Moisés y a Aarón: «Por cuanto no habéis creído en mí para santificarme delante de los israelitas, no introduciréis esta asamblea en la tierra que les he dado.»
Estas son las aguas de Meribá, donde los israelitas protestaron contra Yahveh, y él se santificó en ellos.
Moisés envió mensajeros desde Cadés al rey de Edom, diciendo: «Así dice tu hermano Israel: Tú sabes todas las fatigas que nos han sobrevenido,
cómo nuestros padres descendieron a Egipto, y cómo habitamos en Egipto mucho tiempo, y los egipcios nos maltrataron a nosotros y a nuestros padres.
Clamamos a Yahveh, y él oyó nuestra voz, y envió un ángel y nos sacó de Egipto. He aquí estamos en Cadés, ciudad en el límite de tu territorio.
Déjanos pasar, te ruego, por tu tierra. No pasaremos por campos ni viñas, ni beberemos agua de los pozos; iremos por el camino real, sin apartarnos a la derecha ni a la izquierda, hasta que hayamos pasado tu territorio.»
Edom le respondió: «No pasarás por mi territorio, no sea que salga contra ti con espada.»
Los israelitas dijeron: «Iremos por la carretera; y si yo y mi ganado bebemos de tu agua, te lo pagaré; solamente déjame pasar a pie, que nada más quiero.»
Él respondió: «No pasarás.» Y salió Edom contra él con mucha gente y mano fuerte.
Edom rehusó dar paso a Israel por su territorio; e Israel se apartó de él.
Partieron de Cadés, y llegaron los israelitas, toda la comunidad, al monte Hor.
Y dijo Yahveh a Moisés y a Aarón en el monte Hor, en la frontera de la tierra de Edom:
«Aarón será reunido a su pueblo, porque no entrará en la tierra que yo he dado a los israelitas, por cuanto os rebelasteis contra mi mandamiento en las aguas de Meribá.
Toma a Aarón y a su hijo Eleazar, y hazlos subir al monte Hor.
Desnuda a Aarón de sus vestiduras, y viste con ellas a su hijo Eleazar; porque Aarón será reunido a su pueblo, y allí morirá.»
Hizo Moisés como Yahveh había mandado, y subieron al monte Hor a la vista de toda la comunidad.
Moisés desnudó a Aarón de sus vestiduras, y vistió con ellas a su hijo Eleazar; y allí murió Aarón en la cumbre del monte. Luego Moisés y Eleazar descendieron del monte.
Toda la comunidad vio que Aarón había muerto, y toda la casa de Israel lloró a Aarón durante treinta días.