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El libro de Números (במדבר, Bemidbar, 'En el desierto') es el cuarto libro del Pentateuco. Es considerado canónico por todas las tradiciones cristianas y judías. El nombre en español 'Números' proviene de la Vulgata (Numeri), en referencia a los dos censos del pueblo de Israel que en él se describen.

Números

Capítulo 22

1

Los israelitas partieron y acamparon en las estepas de Moab, al otro lado del Jordán, frente a Jericó.

2

Balac, hijo de Sippor, vio todo lo que Israel había hecho a los amorreos.

3

Y Moab sintió gran temor del pueblo, porque era numeroso; Moab se aterrorizó ante los israelitas.

4

Dijo Moab a los ancianos de Madián: «Ahora esta multitud devorará todo lo que hay alrededor de nosotros, como el buey devora la hierba del campo.» Balac, hijo de Sippor, era rey de Moab en ese tiempo.

5

Envió mensajeros a Balaam, hijo de Beor, en Petor, que está junto al río de la tierra de los amonitas, para llamarle, diciendo: «Un pueblo ha salido de Egipto; cubre la faz de la tierra y está establecido frente a mí.

6

Ven, pues, ahora, maldíceme a este pueblo, porque es más poderoso que yo; quizá así pueda yo derrotarlo y echarlo de la tierra. Porque yo sé que a quien tú bendices, es bendito, y a quien tú maldices, es maldito.»

7

Los ancianos de Moab y los ancianos de Madián se fueron, llevando en su mano el precio del augurio; llegaron a Balaam y le dijeron las palabras de Balac.

8

Él les dijo: «Pasaos aquí esta noche, y os daré la respuesta según lo que me diga Yahveh.» Los jefes de Moab se quedaron con Balaam.

9

Vino Dios a Balaam y le dijo: «¿Quiénes son esos hombres que están contigo?»

10

Balaam respondió a Dios: «Balac, hijo de Sippor, rey de Moab, me ha enviado a decir:

11

"He aquí un pueblo que ha salido de Egipto y cubre la faz de la tierra; ven, pues, ahora, maldícemelo; quizá así pueda yo pelear contra él y echarlo."»

12

Dijo Dios a Balaam: «No vayas con ellos, ni maldigas al pueblo, porque es bendito.»

13

Balaam se levantó por la mañana y dijo a los jefes de Balac: «Id a vuestra tierra, porque Yahveh ha rehusado dejarme ir con vosotros.»

14

Los jefes de Moab se levantaron, fueron donde Balac y dijeron: «Balaam ha rehusado venir con nosotros.»

15

Balac envió otra vez más jefes y más importantes que los primeros.

16

Llegaron a Balaam y le dijeron: «Así dice Balac, hijo de Sippor: "No dejes, te ruego, de venir a mí,

17

porque te colmaré de honores, y haré todo lo que me digas; ven, pues, ahora, maldíceme a este pueblo."»

18

Balaam respondió y dijo a los siervos de Balac: «Aunque Balac me diese su casa llena de plata y oro, no podría traspasar la orden de Yahveh mi Dios, para hacer cosa chica ni grande.

19

Ahora, quedaos aquí también vosotros esta noche, para saber lo que Yahveh me dirá otra vez.»

20

Vino Dios a Balaam de noche, y le dijo: «Si esos hombres han venido a llamarte, levántate y vete con ellos; pero harás solamente lo que yo te diga.»

21

Balaam se levantó por la mañana, ensilló su asna y se fue con los jefes de Moab.

22

Pero la ira de Dios se encendió porque él iba, y el ángel de Yahveh se puso en el camino para salirle al paso. Iba él montado en su asna, y sus dos criados con él.

23

El asna vio al ángel de Yahveh que estaba en el camino con su espada desnuda en la mano; el asna se apartó del camino y se fue por el campo. Balaam golpeó al asna para hacerla volver al camino.

24

El ángel de Yahveh se puso en una senda de viñas, con un vallado a un lado y otro.

25

El asna vio al ángel de Yahveh, y se arrimó a la pared, apretando contra la pared el pie de Balaam; y él la golpeó otra vez.

26

El ángel de Yahveh pasó más adelante y se puso en un lugar estrecho, donde no había camino para apartarse ni a derecha ni a izquierda.

27

El asna vio al ángel de Yahveh, y se echó debajo de Balaam; entonces Balaam se airó y golpeó al asna con el bastón.

28

Yahveh abrió la boca del asna, la cual dijo a Balaam: «¿Qué te he hecho yo, que me has golpeado estas tres veces?»

29

Balaam respondió al asna: «Porque te has burlado de mí. ¡Ojalá tuviera una espada en mi mano, que ahora te mataría!»

30

El asna dijo a Balaam: «¿No soy yo tu asna, sobre la que has cabalgado siempre hasta el día de hoy? ¿He tenido yo costumbre de hacerte algo así?» Él dijo: «No.»

31

Entonces Yahveh abrió los ojos de Balaam, y vio al ángel de Yahveh que estaba en el camino con su espada desnuda en la mano; e inclinó la cabeza y se postró sobre su rostro.

32

El ángel de Yahveh le dijo: «¿Por qué has golpeado a tu asna estas tres veces? He aquí que yo he salido para hacerte oposición, porque tu camino me es contrario.

33

El asna me vio y se apartó de mí estas tres veces; si no se hubiera apartado de mí, ciertamente a ti te habría matado, y a ella la habría dejado con vida.»

34

Balaam dijo al ángel de Yahveh: «He pecado, porque no sabía que tú estabas en el camino para oponerte a mí. Ahora, pues, si mal te parece, me volveré.»

35

El ángel de Yahveh dijo a Balaam: «Vete con esos hombres, pero solamente hablarás lo que yo te diga.» Balaam se fue con los jefes de Balac.

36

Balac oyó que Balaam venía, y salió a su encuentro a la ciudad de Moab, que está en la frontera del Arnón, en el extremo del territorio.

37

Y dijo Balac a Balaam: «¿No he enviado a llamarte urgentemente? ¿Por qué no viniste? ¿Acaso no puedo yo honrarte?»

38

Balaam respondió a Balac: «He aquí que he venido a ti; pero ¿podré yo hablar cualquier cosa? La palabra que Dios ponga en mi boca, esa hablaré.»

39

Balaam se fue con Balac, y llegaron a Quiriat-husot.

40

Balac sacrificó bueyes y ovejas, y envió a Balaam y a los jefes que estaban con él.

41

Por la mañana Balac tomó a Balaam y lo hizo subir a Bamot-Baal, y desde allí vio una parte del pueblo.

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