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El libro de Números (במדבר, Bemidbar, 'En el desierto') es el cuarto libro del Pentateuco. Es considerado canónico por todas las tradiciones cristianas y judías. El nombre en español 'Números' proviene de la Vulgata (Numeri), en referencia a los dos censos del pueblo de Israel que en él se describen.

Números

Capítulo 23

1

Balaam dijo a Balac: «Edifícame aquí siete altares, y prepárame aquí siete novillos y siete carneros.»

2

Balac hizo como Balaam había dicho; y Balac y Balaam ofrecieron un novillo y un carnero en cada altar.

3

Luego Balaam dijo a Balac: «Quédate junto a tu holocausto, mientras yo voy; quizá Yahveh me saldrá al encuentro, y lo que me muestre te lo diré.» Y se fue a una altura desnuda.

4

Yahveh salió al encuentro de Balaam, y éste le dijo: «He preparado los siete altares, y he ofrecido un novillo y un carnero en cada altar.»

5

Yahveh puso una palabra en boca de Balaam, y dijo: «Vuelve a Balac y dile así.»

6

Volvió a él, y he aquí que estaba junto a su holocausto, él y todos los jefes de Moab.

7

Entonces pronunció su poema, diciendo: «De Aram me ha traído Balac, el rey de Moab, de los montes del oriente: "Ven, maldíceme a Jacob; ven, execra a Israel."

8

¿Cómo maldeciré yo al que Dios no maldijo? ¿Cómo execraré al que Yahveh no ha execrado?

9

Porque desde la cumbre de las peñas lo veo, desde las colinas lo contemplo. Es un pueblo que habita aparte, y no se cuenta entre las naciones.

10

¿Quién contará el polvo de Jacob? ¿Quién numerará la cuarta parte de Israel? ¡Muera yo la muerte de los justos, y sea mi fin como el suyo!»

11

Balac dijo a Balaam: «¿Qué me has hecho? Te he tomado para maldecir a mis enemigos, y tú sólo los has bendecido.»

12

Él respondió: «¿Acaso no he de cuidar de decir lo que Yahveh pone en mi boca?»

13

Balac le dijo: «Ven, por favor, conmigo a otro lugar desde donde lo veas; solamente verás una parte de ellos, no los verás todos; y desde allí me los maldecirás.»

14

Lo llevó al campo de Sofim, a la cumbre del Pisgá; edificó siete altares, y ofreció un novillo y un carnero en cada altar.

15

Balaam dijo a Balac: «Quédate aquí junto a tu holocausto, mientras yo voy a encontrarme allí con Yahveh.»

16

Yahveh salió al encuentro de Balaam, puso una palabra en su boca, y dijo: «Vuelve a Balac y dile así.»

17

Vino a él, y he aquí que estaba junto a su holocausto, y con él los jefes de Moab. Balac le preguntó: «¿Qué ha dicho Yahveh?»

18

Entonces pronunció su poema, diciendo: «¡Levántate, Balac, y escucha; préstame oído, hijo de Sippor!

19

Dios no es hombre para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta. ¿Acaso dice él y no lo hace? ¿Habla y no lo cumple?

20

He aquí que he recibido orden de bendecir; él bendijo, y no puedo revocarlo.

21

No ha notado iniquidad en Jacob, ni ha visto maldad en Israel. Yahveh su Dios está con él, y en él resuena el clamor del rey.

22

Dios los ha sacado de Egipto; para ellos es como la fuerza del búfalo.

23

Porque contra Jacob no vale la adivinación, ni la magia contra Israel. A su tiempo se dirá de Jacob y de Israel: "¡Lo que ha hecho Dios!"

24

He aquí un pueblo que se levanta como leona, y se yergue como león; no se acuesta hasta que devora la presa, y bebe la sangre de la víctima.»

25

Balac dijo a Balaam: «¡No lo maldigas, pues, ni tampoco lo bendigas!»

26

Balaam respondió a Balac: «¿No te dije: "Haré todo lo que Yahveh me diga"?»

27

Balac dijo a Balaam: «Ven, te llevaré a otro lugar; quizá le plazca a Dios que desde allí me los maldigas.»

28

Balac llevó a Balaam a la cumbre del Peor, que mira hacia el desierto.

29

Balaam dijo a Balac: «Edifícame aquí siete altares, y prepárame aquí siete novillos y siete carneros.»

30

Balac hizo como Balaam había dicho, y ofreció un novillo y un carnero en cada altar.

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