El libro de Números (במדבר, Bemidbar, 'En el desierto') es el cuarto libro del Pentateuco. Es considerado canónico por todas las tradiciones cristianas y judías. El nombre en español 'Números' proviene de la Vulgata (Numeri), en referencia a los dos censos del pueblo de Israel que en él se describen.
Números
Capítulo 27
Las hijas de Selofjad, hijo de Hefer, hijo de Galaad, hijo de Maquir, hijo de Manasés, de los clanes de Manasés, hijo de José, que se llamaban Majlá, Noá, Joglá, Milká y Tirsá, se acercaron.
Se presentaron ante Moisés, ante el sacerdote Eleazar, ante los jefes y toda la comunidad, a la entrada de la Tienda del Encuentro, diciendo:
«Nuestro padre murió en el desierto; no estaba en la facción de los que se juntaron contra Yahveh, la facción de Coré, sino que murió por su propio pecado, y no tuvo hijos.
¿Por qué ha de desaparecer el nombre de nuestro padre de entre su clan, por no haber tenido hijo? Danos heredad entre los hermanos de nuestro padre.»
Moisés llevó su causa delante de Yahveh.
Yahveh respondió a Moisés:
«Bien hablan las hijas de Selofjad. Les darás heredad entre los hermanos de su padre, y pasarás a ellas la herencia de su padre.
Y a los israelitas les dirás: "Si un hombre muere sin tener hijo, pasaréis su herencia a su hija.
Si no tiene hija, daréis su herencia a sus hermanos.
Si no tiene hermanos, daréis su herencia a los hermanos de su padre.
Si su padre no tiene hermanos, daréis su herencia a su pariente más cercano de su clan, y él la poseerá. Esto será para los israelitas ley perpetua, como Yahveh ha mandado a Moisés."
Yahveh dijo a Moisés: «Sube a este monte de Abarim, y mira la tierra que he dado a los israelitas.
Cuando la hayas mirado, tú también serás reunido a tu pueblo, como lo fue tu hermano Aarón,
por cuanto fuisteis rebeldes a mi mandamiento en el desierto de Sin, cuando la comunidad protestó, y no me santificasteis ante ellos a propósito de las aguas.» (Estas son las aguas de Meribá de Cadés, en el desierto de Sin.)
Moisés habló a Yahveh, diciendo:
«Ponga Yahveh, Dios de los espíritus de toda carne, un hombre sobre la comunidad,
que salga delante de ellos y que entre delante de ellos, que los saque y que los introduzca, para que la comunidad de Yahveh no sea como ovejas sin pastor.»
Yahveh dijo a Moisés: «Toma a Josué, hijo de Nun, hombre en quien está el espíritu, y pondrás tu mano sobre él.
Lo harás estar delante del sacerdote Eleazar y delante de toda la comunidad, y le darás el encargo a la vista de ellos.
Pondrás de tu dignidad sobre él, para que toda la comunidad de los israelitas le obedezca.
Se presentará ante el sacerdote Eleazar, y éste consultará por él el juicio del Urim delante de Yahveh; a su orden saldrán, y a su orden entrarán, él y todos los israelitas con él, toda la comunidad.»
Moisés hizo como Yahveh le había mandado; tomó a Josué, lo hizo estar delante del sacerdote Eleazar y de toda la comunidad,
puso sobre él sus manos y le dio el encargo, como Yahveh había dicho por medio de Moisés.