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El libro de Números (במדבר, Bemidbar, 'En el desierto') es el cuarto libro del Pentateuco. Es considerado canónico por todas las tradiciones cristianas y judías. El nombre en español 'Números' proviene de la Vulgata (Numeri), en referencia a los dos censos del pueblo de Israel que en él se describen.

Números

Capítulo 5

1

Habló Yahveh a Moisés, diciendo:

2

«Manda a los israelitas que echen del campamento a todo leproso, a todo el que padece flujo y a todo el que está impuro por un muerto.

3

Tanto varón como hembra los echaréis; fuera del campamento los echaréis, para que no contaminen su campamento, en medio del cual yo habito.»

4

Así lo hicieron los israelitas, y los echaron fuera del campamento; como Yahveh había dicho a Moisés, así hicieron los israelitas.

5

Habló Yahveh a Moisés, diciendo:

6

«Di a los israelitas: "Si un hombre o una mujer comete cualquiera de los pecados que cometen los hombres, obrando infielmente contra Yahveh, esa persona se hace culpable.

7

Confesará el pecado que ha cometido, y restituirá el daño causado, pagando su totalidad, añadiendo la quinta parte, y lo dará a aquel a quien perjudicó.

8

Si ese hombre no tiene pariente a quien restituir el daño, el daño restituido será para Yahveh, para el sacerdote, aparte del carnero expiatorio con el que hará expiación por él.

9

Toda ofrenda reservada de todas las cosas sagradas que los israelitas presentan al sacerdote, será suya.

10

Las cosas sagradas de cada uno serán suyas; lo que uno da al sacerdote, será suya."

11

Habló Yahveh a Moisés, diciendo:

12

«Habla a los israelitas y diles: "Si la mujer de alguno se extravía y le es infiel,

13

y otro hombre tiene relaciones con ella, pero esto se oculta a los ojos de su marido, y ella se ha contaminado en secreto, y no hay testigo contra ella ni ha sido sorprendida,

14

y el marido es presa de un espíritu de celos y tiene celos de su mujer, que se ha contaminado, o tiene celos de su mujer sin que ella se haya contaminado,

15

entonces el marido llevará a su mujer donde el sacerdote, y llevará su ofrenda por ella: la décima parte de un efa de harina de cebada; no derramará sobre ella aceite ni pondrá incienso, porque es oblación de celos, oblación recordatoria que recuerda una falta.

16

El sacerdote la hará acercar y la pondrá delante de Yahveh.

17

Luego tomará el sacerdote agua santa en una vasija de barro; tomará también polvo del suelo de la Morada y lo echará en el agua.

18

El sacerdote pondrá a la mujer delante de Yahveh, le descubrirá la cabeza y pondrá sobre sus manos la oblación recordatoria, que es la oblación de celos; y en su mano tendrá el sacerdote las aguas amargas de maldición.

19

Entonces el sacerdote la conjurará y le dirá: "Si ningún hombre ha tenido relaciones contigo, y si no te has descarriado contaminándote estando bajo la autoridad de tu marido, libra de estas aguas amargas de maldición.

20

Pero si te has descarriado estando bajo la autoridad de tu marido, y te has contaminado, y un hombre, que no es tu marido, ha tenido relaciones contigo..."

21

«(El sacerdote conjurará a la mujer con juramento de maldición, y dirá a la mujer:) "Yahveh te ponga por maldición y execración en medio de tu pueblo, haciendo Yahveh que se sequen tus muslos y se hinche tu vientre.

22

Estas aguas de maldición entren en tus entrañas para hacer hinchar tu vientre y secar tus muslos." Y la mujer dirá: "Amén, amén."

23

El sacerdote escribirá estas maldiciones en un libro, y las borrará con las aguas amargas.

24

Y hará beber a la mujer las aguas amargas de maldición, para que entren en ella las aguas de amargura de maldición.

25

Entonces el sacerdote tomará de la mano de la mujer la oblación de celos, mecerá la oblación delante de Yahveh y la ofrecerá sobre el altar.

26

Tomará el sacerdote un puñado de la oblación, como memorial, y lo hará arder sobre el altar; después hará beber el agua a la mujer.

27

Cuando le haya hecho beber el agua, sucederá que si ella se ha contaminado y ha sido infiel a su marido, las aguas de maldición entrarán en ella, produciendo amargura; su vientre se hinchará y se secarán sus muslos, y la mujer será una maldición en medio de su pueblo.

28

Pero si la mujer no se ha contaminado y es pura, quedará libre y tendrá descendencia.

29

Esta es la ley de los celos, cuando una mujer se descarría estando bajo la autoridad de su marido y se contamina,

30

o cuando un marido, presa de un espíritu de celos, tiene celos de su mujer; entonces pondrá a la mujer delante de Yahveh, y el sacerdote ejecutará con ella toda esta ley.

31

El marido quedará libre de culpa, pero la mujer cargará con su falta."

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