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El libro de Josué es considerado canónico por todas las grandes tradiciones cristianas. En el canon hebreo, es el primero de los « Profetas Anteriores » (Nevi'im Rishonim). Algunos Padres de la Iglesia vieron en Josué una prefiguración de Jesús (cuyo nombre es la forma griega de Josué).

Josué

Capítulo 11

1

Cuando Yabín, rey de Jasor, supo todo esto, envió embajadores a Jobal, rey de Madom, al rey de Simerón, al rey de Acsaf,

2

a los reyes que ocupaban las montañas del norte, las estepas al sur de Quineret, la llanura y las alturas de Dor al occidente,

3

a los cananeos del este y del oeste, a los amorreos, heteos, fereceos y jebuseos de las montañas, también a los jeveos que vivían en las faldas del monte Hermón, en la región de Mizpá.

4

Salieron con sus tropas, una muchedumbre tan numerosa como las arenas del mar, acompañados por gran cantidad de caballos y carros de combate.

5

Todos estos reyes se dieron cita y acamparon junto a la fuente de Merom, para atacar a Israel.

6

Entonces Yavé recomendó a Josué: «No los temas. Mañana a esta misma hora te los entregaré para que me los sacrifiques. Cortarás los jarretes de sus caballos y quemarás sus carros de guerra.»

7

Josué, entonces, y con él todos los hombres armados, se trasladaron hasta Merom y los atacaron por sorpresa.

8

Yavé se los entregó, de manera que los israelitas los derrotaron y los persiguieron hasta Sidón la Grande y Misrefot y, por el este, hasta Mizpá, sin dejar a nadie con vida.

9

Josué ejecutó también lo ordenado por Yavé de cortar los jarretes a los caballos y quemar los carros.

10

En seguida, Josué dio vuelta y conquistó a Jasor, matando a su rey.

11

Pasaron a cuchillo a todos sus habitantes, consagrándolos en anatema. No quedó allí nada con vida, y la ciudad fue quemada.

12

Todas las ciudades de estos reyes fueron tomadas por Josué, y las pasaron a cuchillo, consagrando a sus habitantes en anatema, como Moisés, servidor de Yavé, lo había ordenado.

13

Pero de las ciudades que estaban sobre sus collados, los israelitas no quemaron ninguna, excepto Jasor, que fue la única que Josué incendió.

14

Todos los despojos de estas ciudades y el ganado, los israelitas los tomaron para sí; en cambio, a los hombres los pasaron a cuchillo hasta exterminarlos, sin dejar nada con vida.

15

Josué cumplió con lo que Yavé había ordenado a Moisés, y Moisés a su vez se lo había ordenado a Josué. No dejó de hacer nada de cuanto Yavé había ordenado a Moisés.

16

Así Josué conquistó toda esa región: las montañas, todo el Negueb, toda la tierra de Gosén, la llanura, el desierto de la Arabá y las montañas de Israel con sus valles,

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desde el monte Halac, que se levanta hacia Seír, hasta Baal-Gad en el valle del Líbano, al pie del monte Hermón. Apresó a todos sus reyes, les dio muerte,

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y por mucho tiempo Josué estuvo en guerra con esos reyes.

19

No hubo ciudad que hiciera la paz con los israelitas, fuera de los heveos que habitaban en Gabaón. Todas las demás fueron tomadas por la fuerza.

20

Porque Yavé había permitido que ellos se obstinaran y le presentaran guerra a Israel, para que fuesen consagrados en anatema y exterminados sin piedad, como Yavé lo había ordenado a Moisés.

21

Por aquel tiempo Josué fue y exterminó a los anaquitas de las montañas de Hebrón, de Debir, de Anab, de todas las montañas de Judá y de todas las montañas de Israel; Josué los consagró en anatema junto con sus ciudades.

22

No quedó ningún anaquita en el país de los israelitas; algunos de ellos sobrevivieron solamente en Gaza, en Gat y en Asdod.

23

Josué se apoderó de todo el país, tal como Yavé se lo había dicho a Moisés, y lo entregó en posesión a los israelitas, repartiéndolo entre las tribus. Y el país quedó en paz, sin guerra.

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