El libro de Josué es considerado canónico por todas las grandes tradiciones cristianas. En el canon hebreo, es el primero de los « Profetas Anteriores » (Nevi'im Rishonim). Algunos Padres de la Iglesia vieron en Josué una prefiguración de Jesús (cuyo nombre es la forma griega de Josué).
Josué
Capítulo 13
Josué era ya viejo y de edad avanzada, cuando Yavé le dijo: «Tú eres ya viejo y de edad avanzada, y aún queda mucha tierra por poseer.
Esta es la tierra que falta: todos los distritos de los filisteos y toda la tierra de los guesureos;
desde el torrente de Egipto, que está al sur de Ecron, hasta la frontera de Canaan, la de los cinco jefes de los filisteos: el de Gaza, el de Asdod, el de Ascalón, el de Gat y el de Ecron; además, los aveos,
al sur; toda la tierra de los cananeos y Meara que pertenece a los sidonios, hasta Afec, hasta la frontera de los amorreos;
la tierra de los libaneses, al oriente, desde Baal-Gad, al pie del monte Hermón, hasta la Entrada de Hamat.
A todos los que habitan en las montañas, desde el Líbano hasta Misrefot, y a todos los sidonios, yo los desalojaré delante de los israelitas. Tú, pues, reparte esta tierra por sorteo entre los israelitas, como herencia, según te lo he ordenado.
Reparte, pues, esta tierra por herencia a las nueve tribus y a la media tribu de Manasés.
La otra media tribu de Manasés, con los de Rubén y Gad, recibieron su herencia, que les dio Moisés al otro lado del Jordán, al oriente, como se la asignó Moisés, servidor de Yavé:
desde Aroer, que está a orillas del torrente Arnón, y la ciudad que está en medio del valle, toda la meseta de Madaba hasta Dibón;
todas las ciudades de Sehón, rey de los amorreos, que reinó en Jesbón, hasta la frontera de los amonitas;
también Galaad y el país de los guesureos y de los maacateos, todo el monte Hermón y toda la tierra de Basán hasta Salcá;
todo el reino de Og en Basán, que reinó en Astarot y en Edrei, y que era el último de los refaítas. Moisés los derrotó y los desposeyó.
Pero los israelitas no desposeyeron a los guesureos ni a los maacateos, sino que éstos han vivido en medio de Israel hasta el día de hoy.
Solamente a la tribu de Leví no le dio herencia, porque el alimento de ellos son los sacrificios que se queman para Yavé, Dios de Israel, como él lo había prometido.
Moisés había dado su parte a la tribu de Rubén, conforme a sus familias:
Tuvieron, pues, el territorio desde Aroer, que está a orillas del torrente Arnón, y la ciudad que está en medio del valle, con toda la meseta de Madaba;
Jesbón y todas sus ciudades en la meseta: Dibón, Bamot-Baal, Bet-Baal-Meón,
Jasá, Quedemot, Mefat,
Quiriataim, Sibma, Séret-Sahar, en la colina del valle,
Bet-Peor, las laderas del Pisga, Bet-Jesimot,
todas las ciudades de la meseta y todo el reino de Sehón, rey de los amorreos, que reinó en Jesbón; Moisés lo derrotó, así como a los príncipes de Madián: Evi, Requem, Sur, Hur y Reba, jefes de Sehón que habitaban en el país.
Entre los que los israelitas pasaron a cuchillo, mataron también a Balaam, hijo de Beor, el adivino.
El límite de los rubenitas fue el Jordán. Esta fue, pues, la herencia de los rubenitas, conforme a sus familias, con sus ciudades y sus aldeas.
Moisés había dado su parte a la tribu de Gad, conforme a sus familias:
Tuvieron el territorio de Jazer, todas las ciudades de Galaad y la mitad del país de los amonitas hasta Aroer, que está frente a Rabá;
desde Jesbón hasta Ramat-Mispá y Betonim; y desde Mahanaim hasta el territorio de Lidebar;
y en el valle: Bet-Haram, Bet-Nimrá, Sucot y Zafón, lo que restaba del reino de Sehón, rey de Jesbón, teniendo como límite el Jordán hasta el extremo del mar de Kineret, al otro lado del Jordán, al oriente.
Esta fue, pues, la herencia de los hijos de Gad, conforme a sus familias, con sus ciudades y sus aldeas.
Moisés había dado su parte a la media tribu de Manasés, conforme a sus familias:
Tuvieron el territorio desde Mahanaim, todo el país de Basán, todo el reino de Og, rey de Basán, con todas las aldeas de Jair en Basán, sesenta ciudades.
La mitad de Galaad, con Astarot y Edrei, ciudades del reino de Og en Basán, fueron para los hijos de Maquir, hijo de Manasés, para la mitad de los hijos de Maquir, conforme a sus familias.
Esta es la herencia que Moisés distribuyó en las llanuras de Moab, al otro lado del Jordán, frente a Jericó, al oriente.
Pero a la tribu de Leví no le dio herencia Moisés, porque Yavé, Dios de Israel, es la herencia de ellos, como él lo había prometido.