El libro de Josué es considerado canónico por todas las grandes tradiciones cristianas. En el canon hebreo, es el primero de los « Profetas Anteriores » (Nevi'im Rishonim). Algunos Padres de la Iglesia vieron en Josué una prefiguración de Jesús (cuyo nombre es la forma griega de Josué).
Josué
Capítulo 4
Cuando toda la nación terminó de pasar el Jordán, Yavé dijo a Josué:
«Tomen doce hombres del pueblo, uno por cada tribu,
y denles esta orden: Tomen aquí, en medio del Jordán, del lugar donde los sacerdotes se han mantenido firmes, doce piedras. Llévenlas y deposítenlas en el lugar donde pasarán la noche.»
Josué llamó a los doce hombres que había designado de entre los israelitas, uno por cada tribu,
y les dijo: «Pasen delante del Arca de Yavé, su Dios, hasta el medio del Jordán, y cada uno cargue sobre su hombro una piedra, según el número de las tribus de Israel,
para que esto sea una señal en medio de ustedes. Cuando mañana sus hijos les pregunten: ¿Qué significan para ustedes estas piedras?,
ustedes les dirán: Las aguas del Jordán se separaron delante del Arca de la Alianza de Yavé, cuando ella pasó el Jordán. Así, estas piedras serán para los israelitas un recuerdo perpetuo.»
Los israelitas hicieron como Josué les mandó: tomaron doce piedras del medio del Jordán, como Yavé lo había ordenado a Josué, según el número de las tribus de Israel, y las llevaron consigo al campamento, donde las depositaron.
También Josué erigió doce piedras en medio del Jordán, en el lugar donde se habían mantenido firmes los sacerdotes que llevaban el Arca de la Alianza, y allí están hasta el día de hoy.
Los sacerdotes que llevaban el Arca se mantuvieron firmes en medio del Jordán hasta que se cumplió todo lo que Yavé había mandado a Josué decir al pueblo, conforme a todo lo que Moisés había ordenado a Josué. El pueblo se apresuró a pasar.
Cuando todo el pueblo terminó de pasar, pasó el Arca de Yavé, y los sacerdotes se pusieron a la cabeza del pueblo.
Los hijos de Rubén, los hijos de Gad y la media tribu de Manasés pasaron armados delante de los israelitas, como Moisés se lo había ordenado.
Unos cuarenta mil hombres armados para la guerra pasaron delante de Yavé hacia la llanura de Jericó.
Aquel día Yavé engrandeció a Josué delante de todo Israel, y le respetaron como habían respetado a Moisés, todos los días de su vida.
Entonces Yavé dijo a Josué:
«Ordena a los sacerdotes que llevan el Arca de la Alianza que suban del Jordán.»
Josué dio esta orden a los sacerdotes: «Suban del Jordán.»
Y cuando los sacerdotes que llevaban el Arca de la Alianza de Yavé subieron del medio del Jordán, apenas tocaron la tierra seca con la planta de los pies, las aguas del Jordán volvieron a su lugar y se desbordaron por todas sus riberas como antes.
El pueblo subió del Jordán el día diez del mes primero, y acampó en Guilgal, al este de Jericó.
Josué erigió en Guilgal las doce piedras que habían tomado del Jordán.
Luego dijo a los israelitas: «Cuando en el futuro sus hijos les pregunten qué significan esas piedras,
ustedes les enseñarán que Israel pasó el Jordán a pie en seco.
Porque Yavé, su Dios, secó las aguas del Jordán delante de ustedes, hasta que pasaron, como lo había hecho con el mar Rojo, al que secó delante de nosotros hasta que pasamos.
Así todos los pueblos de la tierra sabrán que la mano de Yavé es poderosa, y ustedes temerán siempre a Yavé, su Dios.»