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El libro de Josué es considerado canónico por todas las grandes tradiciones cristianas. En el canon hebreo, es el primero de los « Profetas Anteriores » (Nevi'im Rishonim). Algunos Padres de la Iglesia vieron en Josué una prefiguración de Jesús (cuyo nombre es la forma griega de Josué).

Josué

Capítulo 7

1

Los israelitas cometieron una infidelidad respecto al anatema. Sucedió que Acán, hijo de Carmí, hijo de Zabdí, hijo de Zaré, de la tribu de Judá, se apropió de algunas cosas consagradas por anatema y, debido a esto, el enojo de Yavé estalló contra Israel.

2

Josué había despachado a algunos hombres desde Jericó a Hay, vecino a Betaven, al este de la ciudad de Betel, y les dijo: «Vayan y reconozcan la tierra.»

3

Los exploradores le dijeron a su regreso: «No es necesario que se movilice todo el ejército; unos dos o tres mil hombres son suficientes para conquistar la ciudad. Es inútil cansar a todo el pueblo, pues esa gente es poco numerosa.»

4

Así, pues, unos tres mil combatientes atacaron Hay, pero fueron rechazados por los defensores de la ciudad.

5

La gente de Hay les mató treinta y seis hombres y los persiguió fuera de la Puerta hasta Sabarim, derrotándolos en la bajada. Al ver esto, todo el pueblo se desanimó.

6

Entonces Josué y todos los jefes de Israel rasgaron sus vestidos, se cubrieron de ceniza la cabeza y permanecieron postrados delante del Arca de Yavé hasta la tarde.

7

Josué se lamentó: «Ay, Yavé, ¿por qué hiciste pasar a este pueblo el río Jordán para entregarnos después en manos del amorreo y exterminarnos? ¡Ojalá nos hubiéramos quedado al otro lado del Jordán!

8

Permíteme, Señor, ¿qué voy a decir ahora que Israel ha vuelto las espaldas a sus enemigos?

9

Los cananeos y todos los habitantes del país lo sabrán, nos rodearán y borrarán nuestro nombre de la tierra. ¿Y qué harás tú para que se hable de tu gran Nombre?»

10

Respondió Yavé a Josué: «Levántate, ¿por qué estás así postrado?

11

Israel ha pecado, han violado la alianza que yo les había impuesto. Tomaron de lo consagrado por anatema, robaron, disimularon y hasta lo guardaron entre sus cosas.

12

Por eso los israelitas no pueden hacer frente a sus enemigos, sino que vuelven la espalda, porque han incurrido en el anatema. No seguiré con ustedes si no quitan eso de en medio.

13

Anda, santifica al pueblo; diles: Santifíquense para mañana, porque Yavé, el Dios de Israel, dice esto: En medio de ti hay algo consagrado en anatema. No podrás hacer frente a tus enemigos mientras no hayas quitado de en medio eso que te hace maldito.

14

Mañana por la mañana se presentarán por tribus; la tribu que Yavé señale se presentará por familias; la familia que Yavé señale se presentará por casas; y la casa que Yavé señale se presentará hombre por hombre.

15

Al que sea señalado como que posee el anatema, se le quemará con todo lo que le pertenece, por haber violado la alianza de Yavé y por haber cometido una infamia en Israel.»

16

Josué se levantó de madrugada y ordenó que todo Israel se fuera acercando por tribus, y fue señalada la tribu de Judá.

17

Hizo acercarse a las familias de Judá, y señaló la familia de Zéraj. Luego hizo acercarse a la familia de Zéraj por casas, y señaló a Zabdí.

18

Josué hizo luego acercarse a los de esa casa uno por uno, y señaló a Acán, hijo de Carmí, hijo de Zabdí, hijo de Zéraj, de la tribu de Judá.

19

Josué dijo a Acán: «Hijo mío, da gloria a Yavé, Dios de Israel, y dale gracias. Dime lo que has hecho, sin ocultármelo.»

20

Acán respondió a Josué: «Es verdad que he pecado contra Yavé, Dios de Israel. He hecho esto:

21

Vi en el botín un hermoso manto de Senaar, doscientas monedas de plata y un lingote de oro de unos dos kilos y medio; los codicié y los tomé. Están escondidos en tierra en medio de mi tienda, y el dinero está debajo.»

22

Josué envió a unos hombres que fueron corriendo a la tienda en el campamento, y allí estaba todo escondido, con el dinero debajo.

23

Lo sacaron de la tienda, lo llevaron a Josué y a todos los israelitas, y lo pusieron delante de Yavé.

24

Entonces Josué, acompañado de todo Israel, tomó a Acán, hijo de Zéraj, el dinero, el manto y el lingote de oro, a sus hijos e hijas, sus bueyes, asnos, ovejas, su tienda y todo cuanto tenía, y los llevaron al valle de Acor.

25

Josué dijo: «¿Por qué nos has perturbado? ¡Que Yavé te perturbe a ti en este día!» Y todo Israel lo apedreó. Los apedrearon hasta matarlos y después los quemaron.

26

Levantaron sobre él un enorme montón de piedras, que permanece hasta hoy. Así se aplacó el furor de Yavé. Por eso aquel lugar se llama hasta hoy valle de Acor.

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