Este libro es reconocido por todas las principales tradiciones cristianas y también está incluido en el canon hebreo como parte de los Nevi'im (Profetas).
Juízes
Capítulo 8
Los hombres de Efraín dijeron a Gedeón: «¿Qué es eso que nos has hecho, no llamándonos cuando ibas a pelear contra Madián?» Y le recriminaron duramente.
El les respondió: «¿Qué he hecho yo en comparación con vosotros? ¿Ac no vale más el rebusco de Efraín que la vendimia de Abiézer?
Dios ha entregado en vuestras manos a los jefes de Madián, a Oreb y a Zeeb. ¿Qué he podido hacer yo en comparación con vosotros?» Al oír estas palabras, se aplacó su enojo contra él.
Gedeón llegó al Jordán y lo pasó, él y sus trescientos hombres, cansados aún en la persecución.
Dijo a los de Sucot: «Dad, por favor, unos panes a la tropa que me sigue, porque están cansados, y voy persiguiendo a los reyes de Madián, a Zébaj y a Salmuná.»
Pero los jefes de Sucot respondieron: «¿Están ya Zébaj y Salmuná en tu mano para que nosotros demos pan a tu ejército?»
Gedeón dijo: «Pues bien, cuando Yahveh entregue en mi mano a Zébaj y a Salmuná, trillaré vuestros cuerpos con espinos del desierto y con abrojos.»
De allí subió a Penuel e hizo la misma petición, y los de Penuel le respondieron como los de Sucot.
El dijo también a los de Penuel: «Cuando yo vuelva en paz, derribaré esta torre.»
Zébaj y Salmuná estaban en Carcor con su ejército; unos quince mil hombres, todo lo que quedaba del ejército de los orientales; los muertos eran ciento veinte mil hombres armados con espada.
Gedeón subió por el camino de los nómadas, al este de Nobaj y de Jogbehá, y atacó al ejército, que estaba en el campamento sin desconfianza.
Huyeron Zébaj y Salmuná, y él los persiguió; apresó a los dos reyes de Madián, a Zébaj y a Salmuná, desbaratando a todo el ejército.
Gedeón, hijo de Joás, volvió de la batalla por la cuesta de Jares.
Apresó a un joven de Sucot, le interrogó, y él le puso por escrito los jefes y ancianos de Sucot, setenta y siete hombres.
Fue donde los de Sucot y dijo: «Aquí tenéis a Zébaj y a Salmuná, a cuenta de quienes me insultasteis diciendo: “¿Están ya Zébaj y Salmuná en tu mano para que nosotros demos pan a tu gente cansada?”»
Tomó a los ancianos de la ciudad, y con espinos y abrojos del desierto castigó a los de Sucot.
Derribó la torre de Penuel y mató a los hombres de la ciudad.
Preguntó a Zébaj y a Salmuná: «¿Qué aspecto tenían aquellos hombres que matasteis en Tabor?» Ellos respondieron: «Eran como tú; cada uno parecía un príncipe.»
El dijo: «Eran mis hermanos, hijos de mi madre. ¡Vive Yahveh, que si les hubierais perdonado la vida, no os mataría yo!»
Dijo a Jéter, su primogénito: «Levántate y mátalos.» Pero el joven no desenvainó su espada, porque tenía miedo, pues aún era joven.
Zébaj y Salmuná dijeron: «Levántate tú mismo y mátanos, porque como es el hombre es su fuerza.» Gedeón se levantó, mató a Zébaj y a Salmuná, y tomó los ornamentos que llevaban sus camellos al cuello.
Los israelitas dijeron a Gedeón: «Reina sobre nosotros, tú, y después de ti tu hijo y el hijo de tu hijo, ya que nos has librado de la mano de Madián.»
Pero Gedeón les respondió: «No reinaré sobre vosotros, ni mi hijo reinará sobre vosotros; Yahveh reinará sobre vosotros.»
Y Gedeón añadió: «Sólo os haré una petición: que me dé cada uno de vosotros un anillo de su botín.» (Los enemigos tenían anillos de oro, porque eran ismaelitas).
Ellos respondieron: «Te los daremos gustosos.» Extendieron un manto, y cada uno echó allí un anillo de su botín.
El peso de los anillos de oro que había pedido fue de 1.700 siclos de oro, aparte de los crecientes, collares y vestidos de púrpura que llevaban los reyes de Madián, y aparte de los collares que llevaban sus camellos al cuello.
Gedeón hizo con ello un efod, y lo puso en su ciudad de Ofrá. Todo Israel se prostituyó allí, siguiendo a aquel efod, que fue una trampa para Gedeón y para su casa.
Madián fue humillado delante de los israelitas, y no volvió a levantar cabeza. La tierra reposó cuarenta años, en tiempo de Gedeón.
Jerobaal, hijo de Joás, volvió y habitó en su casa.
Gedeón tuvo setenta hijos, salidos de sus lomos, porque tuvo muchas mujeres.
La concubina que tenía en Siquem le dio también un hijo, a quien puso por nombre Abimelec.
Murió Gedeón, hijo de Joás, a una edad avanzada, y lo sepultaron en el sepulcro de su padre Joás, en Ofrá de Abiézer.
Cuando Gedeón murió, los israelitas volvieron a prostituirse siguiendo a los baales, y tomaron como dios a Baal Berit.
Los israelitas no se acordaron de Yahveh su Dios, que los había librado de la mano de todos los enemigos de alrededor.
Tampoco mostraron gratitud a la casa de Jerobaal Gedeón, por todo el bien que había hecho a Israel.