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El Primer Libro de Samuel es el noveno libro de la Biblia y el primero de los dos libros que narran la transición de Israel de una teocracia liderada por jueces a una monarquía, con Saúl como primer rey y David como su sucesor. Es reconocido como canónico por todas las principales tradiciones cristianas y por el judaísmo, donde es parte de los 'Profetas Anteriores' (Nevi'im Rishonim). El libro cubre aproximadamente 100 años de la historia de Israel, desde el nacimiento de Samuel hasta la muerte de Saúl.

1 Samuel

Capítulo 1 — Elcana y su familia

1

Hubo un hombre de Ramataim de Zofim, del monte de Efraín, que se llamaba Elcana, hijo de Jeroham, hijo de Eliú, hijo de Tohu, hijo de Zuf, el efrateo.

2

Tenía él dos mujeres; el nombre de una era Ana, y el de la otra, Peniná. Peniná tenía hijos, mas Ana no los tenía.

3

Todos los años aquel hombre subía de su ciudad a Silo para adorar y ofrecer sacrificios a Yahveh Sebaot. Allí estaban los dos hijos de Elí, Ofní y Fineés, como sacerdotes de Yahveh.

4

Llegado el día en que Elcana ofrecía el sacrificio, solía dar porciones a su mujer Peniná y a todos sus hijos e hijas,

5

pero a Ana le daba una porción doble, pues él amaba a Ana, aunque Yahveh la había hecho estéril.

6

Su rival la provocaba continuamente con irritación por haberla hecho Yahveh estéril.

7

Así hacía todos los años, y cada vez que ella subía a la Casa de Yahveh, la provocaba, y entonces ella lloraba y no comía.

8

Su marido Elcana le decía: «Ana, ¿por qué lloras? ¿y por qué no comes? ¿y por qué está triste tu corazón? ¿No soy yo para ti más que diez hijos?»

9

Se levantó Ana después de que comieron y bebieron en Silo. El sacerdote Elí estaba sentado en su asiento junto al umbral del Santuario de Yahveh.

10

Ella, con el alma amargada, oró a Yahveh y lloró desconsoladamente.

11

Hizo un voto: «¡Oh Yahveh Sebaot! Si te dignas mirar la aflicción de tu sierva, te acuerdas de mí y no te olvidas de tu sierva, y le das un hijo varón, yo lo cederé a Yahveh por todos los días de su vida, y la navaja no pasará por su cabeza.»

12

Mientras ella prolongaba la oración delante de Yahveh, Elí observaba su boca.

13

Pero Ana oraba en su corazón, y solamente se movían sus labios, y no se oía su voz. Elí la tuvo por ebria,

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y le dijo: «¿Hasta cuándo estarás ebria? Depón tu embriaguez.»

15

Respondió Ana: «No, señor mío, yo soy una mujer de espíritu atribulado; no he bebido vino ni sidra, sino que estaba derramando mi alma delante de Yahveh.

16

No tengas a tu sierva por una mala mujer; porque por la gran ansiedad y aflicción mía he estado hablando hasta ahora.»

17

Elí respondió: «Vete en paz, y que el Dios de Israel te conceda la petición que le has hecho.»

18

Ella dijo: «¡Ojalá halle tu sierva gracia ante tus ojos!» Y se fue la mujer por su camino, y comió, y ya no estuvo más triste.

19

Se levantaron de madrugada, adoraron delante de Yahveh y regresaron a su casa en Ramá. Elcana conoció a Ana, su mujer, y Yahveh se acordó de ella.

20

Ana concibió, y pasado el tiempo dio a luz un hijo, y le puso por nombre Samuel, «porque -decía- se lo he pedido a Yahveh.»

21

El marido Elcana subió con toda su familia para ofrecer a Yahveh el sacrificio anual y cumplir su voto.

22

Pero Ana no subió, pues dijo a su marido: «No subiré hasta que el niño sea destetado; entonces lo llevaré para que sea presentado delante de Yahveh y se quede allí para siempre.»

23

Elcana su marido le respondió: «Haz lo que bien te parezca; quédate hasta que lo destetes; y que Yahveh cumpla su palabra.» Así que se quedó la mujer y crió a su hijo hasta que lo destetó.

24

Cuando lo hubo destetado, subió con él llevando un toro de tres años, una medida de harina y un odre de vino; lo llevó a la Casa de Yahveh en Silo, siendo el niño aún muy pequeño.

25

Después de degollar el toro, llevaron al niño a Elí,

26

y ella dijo: «¡Oh, señor mío! ¡Vive tu alma, señor mío! Yo soy aquella mujer que estuvo aquí a tu lado orando a Yahveh.

27

Por este niño rogaba, y Yahveh me ha concedido la petición que le hice.

28

Ahora yo lo cedo a Yahveh, y quedará consagrado a Yahveh todos los días de su vida.» Y adoró allí a Yahveh.

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