El Primer Libro de Samuel es el noveno libro de la Biblia y el primero de los dos libros que narran la transición de Israel de una teocracia liderada por jueces a una monarquía, con Saúl como primer rey y David como su sucesor. Es reconocido como canónico por todas las principales tradiciones cristianas y por el judaísmo, donde es parte de los 'Profetas Anteriores' (Nevi'im Rishonim). El libro cubre aproximadamente 100 años de la historia de Israel, desde el nacimiento de Samuel hasta la muerte de Saúl.
1 Samuel
Capítulo 11 — Saúl derrota a los amonitas
Subió Najas, el amonita, y acampó contra Yabés de Galaad. Dijeron todos los de Yabés a Najas: «Haz alianza con nosotros, y te serviremos.»
Les respondió Najas, el amonita: «Haré alianza con vosotros con la condición de que a cada uno de vosotros le saque el ojo derecho, y lo soporte como una afrenta para todo Israel.»
Los ancianos de Yabés le dijeron: «Danos una tregua de siete días, para que enviemos mensajeros por todo el territorio de Israel; si no hay quien nos salve, nos rendiremos a ti.»
Llegaron los mensajeros a Guibeá de Saúl y dijeron estas palabras a oídos del pueblo, y todo el pueblo prorrumpió en llanto.
Resultó que Saúl venía del campo detrás de los bueyes, y dijo: «¿Qué tiene el pueblo para llorar?» Y le contaron las palabras de los de Yabés.
Al oír estas palabras, el espíritu de Dios se apoderó de Saúl, y él se encendió en gran ira.
Tomó un par de bueyes, los descuartizó, y por medio de mensajeros los envió por todo el territorio de Israel, diciendo: «Así se hará con los bueyes de quien no salga tras Saúl y tras Samuel.» Cayó el terror de Yahveh sobre el pueblo, y salieron todos como un solo hombre.
Los pasó revista en Bezek; los hijos de Israel eran trescientos mil, y los de Judá treinta mil.
Dijo a los mensajeros que habían venido: «Así diréis a los habitantes de Yabés de Galaad: “Mañana, cuando el sol caliente, tendréis la salvación.”» Fueron los mensajeros y lo anunciaron a los de Yabés, que se alegraron.
Dijeron los de Yabés a Najas: «Mañana nos rendiremos a vosotros, y haréis con nosotros lo que bien os parezca.»
Al día siguiente, Saúl dividió al pueblo en tres escuadrones; penetraron en el campamento por la vigilia de la mañana, y estuvieron hiriendo a los amonitas hasta la hora del calor; los que quedaron fueron dispersados, sin quedar dos juntos.
Dijo el pueblo a Samuel: «¿Quiénes son los que decían: “¿Cómo ha de reinar Saúl sobre nosotros?” Entregad a esos hombres para que los matemos.»
Pero Saúl dijo: «Hoy no ha de morir nadie, porque hoy Yahveh ha realizado la salvación en Israel.»
Dijo Samuel al pueblo: «Venid, vamos a Gilgal para renovar allí la realeza.»
Fue, pues, todo el pueblo a Gilgal, y allí proclamaron rey a Saúl delante de Yahveh; allí ofrecieron sacrificios de comunión delante de Yahveh; y allí Saúl y todos los hombres de Israel hicieron grandes regocijos.