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El Primer Libro de Samuel es el noveno libro de la Biblia y el primero de los dos libros que narran la transición de Israel de una teocracia liderada por jueces a una monarquía, con Saúl como primer rey y David como su sucesor. Es reconocido como canónico por todas las principales tradiciones cristianas y por el judaísmo, donde es parte de los 'Profetas Anteriores' (Nevi'im Rishonim). El libro cubre aproximadamente 100 años de la historia de Israel, desde el nacimiento de Samuel hasta la muerte de Saúl.

1 Samuel

Capítulo 23 — David salva a Keilá

1

Avisaron a David: «Los filisteos están combatiendo contra Keilá y saqueando las eras.»

2

Consultó David a Yahveh: «¿Debo ir a combatir a esos filisteos?» Yahveh respondió a David: «Ve, atacarás a los filisteos y librarás a Keilá.»

3

Pero los hombres de David le dijeron: «Aquí en Judá estamos con miedo; ¿cuánto más si vamos a Keilá contra las filas de los filisteos?»

4

Volvió David a consultar a Yahveh, y Yahveh le respondió: «Levántate, baja a Keilá, que yo entregaré a los filisteos en tu mano.»

5

Fue, pues, David con sus hombres a Keilá, combatió contra los filisteos, se llevó sus ganados y les causó una gran derrota. Así libró David a los habitantes de Keilá.

6

Cuando Abiatar, hijo de Ajimélec, huyó donde David, había bajado a Keilá llevando el efod en la mano.

7

Avisaron a Saúl que David había entrado en Keilá, y Saúl dijo: «Dios lo ha entregado en mi mano, pues él mismo se ha encerrado entrando en una ciudad con puertas y cerrojos.»

8

Saúl convocó a todo el pueblo para la guerra, para bajar a Keilá y sitiar a David y a sus hombres.

9

Supo David que Saúl maquinaba aquel mal contra él, y dijo al sacerdote Abiatar: «Trae el efod.»

10

Dijo David: «¡Oh Yahveh, Dios de Israel! Tu siervo sabe ciertamente que Saúl intenta venir contra Keilá para destruir la ciudad por causa mía.

11

¿Entregarán los señores de Keilá a mis hombres en sus manos? ¿Descenderá Saúl, como ha oído decir tu siervo? ¡Oh Yahveh, Dios de Israel, dígnate revelarlo a tu siervo!» Respondió Yahveh: «Descenderá.»

12

Dijo David: «¿Entregarán los señores de Keilá a mis hombres en sus manos, a mí y a mis hombres?» Respondió Yahveh: «Te entregarán.»

13

Entonces David se levantó con sus hombres, unos seiscientos, salieron de Keilá y anduvieron errantes. Avisaron a Saúl que David había escapado de Keilá, y desistió de la expedición.

14

David moraba en el desierto, en los escondrijos, y residía en la montaña, en el desierto de Zif. Saúl le buscaba siempre, pero Dios no le entregó en su mano.

15

David vio que Saúl había salido para atentar contra su vida. David estaba en el desierto de Zif, en Horesá.

16

Se levantó Jonatán, hijo de Saúl, y fue a donde David en Horesá, y le confortó en Dios.

17

Le dijo: «No temas, porque la mano de mi padre Saúl no te alcanzará; tú reinarás sobre Israel, y yo seré el segundo después de ti. También mi padre Saúl lo sabe.»

18

Hicieron alianza ambos delante de Yahveh; David se quedó en Horesá, y Jonatán se fue a su casa.

19

Subieron los zifeos a Guibeá, donde estaba Saúl, y le dijeron: «¿No está David escondido entre nosotros, en los escondrijos de Horesá, en la colina de Haquilá, que está al sur del desierto?

20

Ahora, pues, según el deseo de tu alma, baja, oh rey; a nosotros nos tocará entregarlo en manos del rey.»

21

Dijo Saúl: «Benditos seáis de Yahveh, porque os habéis compadecido de mí.

22

Id, pues, aseguradlo bien; averiguad y ved el lugar que pisa, y quién le ha visto allí, porque me han dicho que es muy astuto.

23

Observad, pues, y reconoced todos los escondrijos donde se oculta; luego volved a mí con la seguridad, y yo iré con vosotros; si él estuviere en la tierra, lo buscaré entre todos los millares de Judá.»

24

Ellos se levantaron y fueron a Zif delante de Saúl. David y sus hombres estaban en el desierto de Maón, en la Arabá, al sur del desierto.

25

Saúl y sus hombres fueron en busca de David. Avisaron a David, y él bajó a la roca, y se quedó en el desierto de Maón. Al saberlo Saúl, persiguió a David por el desierto de Maón.

26

Saúl iba por un lado de la montaña, y David con sus hombres por el otro. David se apresuraba para escapar de Saúl, mientras Saúl y sus hombres cercaban a David y a sus hombres para prenderlos.

27

Entró un mensajero a Saúl, diciendo: «Date prisa, ven, porque los filisteos han invadido el país.»

28

Desistió Saúl de perseguir a David y fue al encuentro de los filisteos. Por eso llamaron aquel lugar Sela Hammalecot.

29

David subió de allí y moró en los escondrijos de En Gadi.

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