El Primer Libro de Samuel es el noveno libro de la Biblia y el primero de los dos libros que narran la transición de Israel de una teocracia liderada por jueces a una monarquía, con Saúl como primer rey y David como su sucesor. Es reconocido como canónico por todas las principales tradiciones cristianas y por el judaísmo, donde es parte de los 'Profetas Anteriores' (Nevi'im Rishonim). El libro cubre aproximadamente 100 años de la historia de Israel, desde el nacimiento de Samuel hasta la muerte de Saúl.
1 Samuel
Capítulo 28 — Saúl consulta a la pitonisa de Endor
Por aquellos días reunieron los filisteos sus tropas para la guerra, con el fin de combatir a Israel. Dijo Aquís a David: «Sabe que has de salir conmigo al campamento, tú y tus hombres.»
Respondió David a Aquís: «Bien sabrás lo que tu siervo puede hacer.» Dijo Aquís a David: «Por eso te pondré para siempre al cuidado de mi persona.»
Samuel había muerto; le lloró todo Israel y le enterraron en Ramá, su ciudad. Saúl había hecho desaparecer de la tierra a los nigromantes y adivinos.
Los filisteos se concentraron, fueron y acamparon en Sunem. Saúl concentró a todo Israel y acamparon en Gelboé.
Vio Saúl el campamento de los filisteos, y tuvo miedo, y se le estremeció el corazón en gran manera.
Consultó Saúl a Yahveh, pero Yahveh no le respondió, ni por sueños, ni por urim, ni por profetas.
Entonces dijo Saúl a sus servidores: «Buscadme una mujer que sea nigromante, para que vaya a consultarla.» Sus servidores le respondieron: «Hay una mujer nigromante en Endor.»
Saúl se disfrazó, se puso otros vestidos, y fue acompañado de dos hombres; llegaron de noche a la mujer, y le dijo: «Adivíname por el espíritu, y hazme subir a aquel que yo te diga.»
La mujer le respondió: «Tú sabes bien lo que Saúl ha hecho, cómo ha cortado de la tierra a los nigromantes y adivinos. ¿Por qué, pues, tiendes lazo a mi vida para hacerme morir?»
Pero Saúl le juró por Yahveh: «Vive Yahveh que ningún castigo te sobrevendrá por esto.»
La mujer dijo: «¿A quién te haré subir?» Respondió: «Hazme subir a Samuel.»
La mujer vio a Samuel y lanzó un gran grito; dijo la mujer a Saúl: «¿Por qué me has engañado? ¡Tú eres Saúl!»
El rey le dijo: «No temas; ¿qué es lo que ves?» Respondió la mujer a Saúl: «Veo a un ser divino que sube de la tierra.»
El le preguntó: «¿Qué aspecto tiene?» Ella respondió: «Es un anciano que sube, envuelto en un manto.» Saúl comprendió que era Samuel, y se inclinó rostro en tierra y se postró.
Samuel dijo a Saúl: «¿Por qué me has turbado, haciéndome subir?» Respondió Saúl: «Estoy muy angustiado; los filisteos me hacen guerra, y Dios se ha apartado de mí y no me responde ni por profetas ni por sueños; por eso te he llamado para que me declares lo que he de hacer.»
Dijo Samuel: «¿Para qué me consultas, si Yahveh se ha apartado de ti y es tu adversario?
Yahveh ha hecho como dijo por medio de mí; Yahveh ha arrancado el reino de tu mano y se lo ha dado a otro, a David.
Por cuanto no escuchaste la voz de Yahveh ni ejecutaste su ira contra Amalec, por eso Yahveh te ha hecho esto hoy.
Yahveh entregará también a Israel contigo en manos de los filisteos; mañana estarás conmigo, tú y tus hijos, y también el campamento de Israel entregará Yahveh en manos de los filisteos.»
Al momento cayó Saúl a plomo en tierra, lleno de miedo por las palabras de Samuel, y no tenía fuerzas, porque no había comido nada en todo el día ni en toda la noche.
La mujer se acercó a Saúl y, viéndole tan turbado, le dijo: «Mira, tu sierva ha escuchado tu voz, he puesto mi vida en peligro y he escuchado las palabras que me has dicho.
Ahora, pues, escucha también tú las palabras de tu sierva; pondré un bocado de pan delante de ti, come y tendrás fuerzas para ponerte en camino.»
El rehusó diciendo: «No comeré.» Pero sus servidores insistieron junto con la mujer, y él cedió a sus voces, se levantó del suelo y se sentó en el lecho.
La mujer tenía en casa un ternero cebado; se apresuró a matarlo; tomó harina, la amasó y coció panes sin levadura.
Los sirvió a Saúl y a sus servidores, y comieron. Luego se levantaron y se fueron aquella misma noche.