El Primer Libro de Samuel es el noveno libro de la Biblia y el primero de los dos libros que narran la transición de Israel de una teocracia liderada por jueces a una monarquía, con Saúl como primer rey y David como su sucesor. Es reconocido como canónico por todas las principales tradiciones cristianas y por el judaísmo, donde es parte de los 'Profetas Anteriores' (Nevi'im Rishonim). El libro cubre aproximadamente 100 años de la historia de Israel, desde el nacimiento de Samuel hasta la muerte de Saúl.
1 Samuel
Capítulo 29 — David despedido por los filisteos
Los filisteos concentraron todas sus fuerzas en Afec, mientras Israel acampaba junto a la fuente que está en Jezrael.
Los jefes de los filisteos desfilaban con sus centenares y millares; David y sus hombres desfilaban en la retaguardia con Aquís.
Dijeron los jefes de los filisteos: «¿Qué hacen aquí esos hebreos?» Aquís respondió a los jefes de los filisteos: «¿No es éste David, siervo de Saúl, rey de Israel? Hace años que está conmigo, y desde que se pasó a mí hasta hoy, no he hallado falta alguna en él.»
Pero los jefes de los filisteos se enfurecieron contra él, y le dijeron: «Haz volver a ese hombre y que se vuelva al lugar que le has señalado; que no baje con nosotros a la batalla, no sea que durante el combate se nos vuelva enemigo. ¿Cómo podría éste reconciliarse con su señor si no es con las cabezas de nuestros hombres?
¿No es ése David de quien cantaban en las danzas diciendo: “Saúl hirió a sus miles, y David a sus diez miles”?»
Llamó Aquís a David y le dijo: «Vive Yahveh, que eres recto y que tu conducta en el ejército me parece buena, y que no he hallado falta en ti desde que viniste a mí hasta hoy; pero a los ojos de los jefes no eres grato.
Vuélvete, pues, y vete en paz, para no hacer nada que pueda disgustar a los jefes de los filisteos.»
Respondió David a Aquís: «¿Pero qué he hecho yo, y qué has hallado en tu siervo desde el día que estuve contigo hasta hoy, para que no pueda venir a combatir contra los enemigos de mi señor el rey?»
Aquís respondió a David: «Lo sé; pues eres a mis ojos como un ángel de Dios; pero los jefes de los filisteos han dicho: “No suba con nosotros a la batalla.”»
«Levántate, pues, de mañana con los siervos de tu señor que han venido contigo; levantaos de mañana, y en cuanto amanezca, marchad.»
David se levantó de madrugada con sus hombres para marchar y volver a tierra de filisteos; y los filisteos subieron a Jezrael.