El Primer Libro de Samuel es el noveno libro de la Biblia y el primero de los dos libros que narran la transición de Israel de una teocracia liderada por jueces a una monarquía, con Saúl como primer rey y David como su sucesor. Es reconocido como canónico por todas las principales tradiciones cristianas y por el judaísmo, donde es parte de los 'Profetas Anteriores' (Nevi'im Rishonim). El libro cubre aproximadamente 100 años de la historia de Israel, desde el nacimiento de Samuel hasta la muerte de Saúl.
1 Samuel
Capítulo 7 — Samuel, juez de Israel
Venían, pues, los de Quiriat Yearim, subieron el arca de Yahveh y la llevaron a casa de Abinadab, en la colina, y consagraron a su hijo Eleazar para que guardase el arca de Yahveh.
Desde aquel día en que el arca fue depositada en Quiriat Yearim pasó mucho tiempo, veinte años; y toda la casa de Israel andaba gimiendo tras Yahveh.
Entonces Samuel habló a toda la casa de Israel diciendo: «Si de todo vuestro corazón os volvéis a Yahveh, quitad de en medio de vosotros los dioses extranjeros y las Astartés, y dirigid vuestro corazón a Yahveh y servidle sólo a él, y él os librará de la mano de los filisteos.»
Quitaron, pues, los hijos de Israel los baales y las Astartés, y sirvieron sólo a Yahveh.
Dijo Samuel: «Reunid a todo Israel en Mispá, y yo rogaré por vosotros a Yahveh.»
Se reunieron en Mispá, sacaron agua y la derramaron delante de Yahveh, ayunaron aquel día y dijeron allí: «Hemos pecado contra Yahveh.» Y Samuel juzgó a los hijos de Israel en Mispá.
Supieron los filisteos que los hijos de Israel se habían reunido en Mispá, y los jefes de los filisteos subieron contra Israel. Al saberlo los hijos de Israel, tuvieron miedo de los filisteos.
Dijeron los hijos de Israel a Samuel: «No dejes de clamar por nosotros a Yahveh nuestro Dios para que nos salve de la mano de los filisteos.»
Tomó Samuel un cordero de leche y lo ofreció entero en holocausto a Yahveh; y clamó Samuel a Yahveh por Israel, y Yahveh le respondió.
Mientras Samuel ofrecía el holocausto, los filisteos se acercaron para atacar a Israel; pero aquel día tronó Yahveh con gran estrépito contra los filisteos, los llenó de confusión, y fueron derrotados delante de Israel.
Los hombres de Israel salieron de Mispá y persiguieron a los filisteos, hiriéndolos hasta más abajo de Bet Car.
Entonces Samuel tomó una piedra, la puso entre Mispá y Sen, y la llamó Eben Ezer, diciendo: «Hasta aquí nos ha ayudado Yahveh.»
Así quedaron humillados los filisteos, y no volvieron más a invadir el territorio de Israel, porque la mano de Yahveh pesó sobre los filisteos todo el tiempo de Samuel.
Las ciudades que los filisteos habían tomado a Israel volvieron a Israel, desde Ecrón hasta Gat; e Israel libró su territorio de mano de los filisteos. Y hubo paz entre Israel y el amorreo.
Samuel fue juez de Israel todos los días de su vida.
Cada año hacía una peregrinación a Betel, Gilgal y Mispá, y juzgaba a Israel en todos estos lugares.
Después volvía a Ramá, porque allí estaba su casa, y allí juzgaba a Israel. Y edificó allí un altar a Yahveh.