El Libro de Deuteronomio es el quinto libro de la Torá (Pentateuco) y es reconocido como canónico por todas las principales tradiciones cristianas y por el judaísmo. El título en español deriva del griego 'Deuteronomion', que significa 'segunda ley', reflejando la reafirmación y expansión de la ley dada en el Sinaí. El nombre hebreo 'Devarim' significa 'palabras'. El libro consta de tres discursos de Moisés a los hijos de Israel en las llanuras de Moab, antes de que entraran en la Tierra Prometida, revisando la historia de la peregrinación en el desierto y reiterando la alianza con Dios.
Deuteronomio
Capítulo 17
«No sacrificarás a Yahveh tu Dios un buey o una oveja que tenga algún defecto o cosa mala, porque es una abominación para Yahveh tu Dios.
«Si se halla en medio de ti, en alguna de las ciudades que Yahveh tu Dios te da, un hombre o una mujer que haga lo malo ante los ojos de Yahveh tu Dios, traspasando su alianza,
y vaya y sirva a dioses ajenos y se postre ante ellos, ante el sol, la luna o todo el ejército del cielo, cosa que yo no he mandado,
y te sea denunciado, y después de oírlo, averigües bien, y resulta ser verdad, que tal abominación se ha cometido en Israel,
entonces sacarás a tus puertas a ese hombre o a esa mujer que han cometido esa mala acción, y los apedrearás hasta que mueran.
Por declaración de dos o tres testigos morirá el reo de muerte; no morirá por la declaración de un solo testigo.
La mano de los testigos será la primera contra él para matarlo, y después la mano de todo el pueblo. Así extirparás el mal de en medio de ti.
«Si surge para ti un litigio demasiado difícil para tu juicio, entre sangre y sangre, entre causa y causa, entre golpe y golpe, en asuntos de disputa en tus ciudades, te pondrás en camino y subirás al lugar que Yahveh tu Dios elija;
irás a los sacerdotes levitas y al juez que haya en aquellos días; consultarás y ellos te manifestarán la sentencia.
Harás conforme a la sentencia que ellos te dicten en aquel lugar que Yahveh elija; y cuidarás de obrar según todo lo que ellos te enseñen.
Harás según la ley que ellos te enseñen y según el juicio que te digan, sin apartarte de lo que te declaren ni a la derecha ni a la izquierda.
«El hombre que obre con soberbia, no escuchando al sacerdote que está allí para servir a Yahveh tu Dios, o al juez, morirá. Así extirparás el mal de Israel.
Todo el pueblo lo sabrá y temerá.
«Cuando hayas entrado en la tierra que Yahveh tu Dios te da, la poseas y la habites, y digas: "Pondré sobre mí un rey como todas las naciones que me rodean",
podrás poner sobre ti como rey al que Yahveh tu Dios elija. Pondrás sobre ti como rey a uno de tus hermanos; no podrás poner sobre ti a un extranjero, que no sea tu hermano.
Pero que no tenga muchos caballos, ni haga volver al pueblo a Egipto para tener muchos caballos, porque Yahveh os ha dicho: "No volváis nunca más por ese camino."
Tampoco tendrá muchas mujeres, para que no se desvíe su corazón; ni tendrá mucha plata ni mucho oro.
«Cuando se siente en el trono de su reino, escribirá para sí una copia de esta ley en un libro, tomándola de los sacerdotes levitas.
La tendrá consigo y la leerá todos los días de su vida, para que aprenda a temer a Yahveh su Dios, guardando todas las palabras de esta ley y estos estatutos, poniéndolos por obra.
Así no se ensoberbecerá su corazón sobre sus hermanos, ni se apartará del mandamiento ni a la derecha ni a la izquierda, y prolongará sus días en su reino, él y sus hijos, en medio de Israel.»