El Libro de Deuteronomio es el quinto libro de la Torá (Pentateuco) y es reconocido como canónico por todas las principales tradiciones cristianas y por el judaísmo. El título en español deriva del griego 'Deuteronomion', que significa 'segunda ley', reflejando la reafirmación y expansión de la ley dada en el Sinaí. El nombre hebreo 'Devarim' significa 'palabras'. El libro consta de tres discursos de Moisés a los hijos de Israel en las llanuras de Moab, antes de que entraran en la Tierra Prometida, revisando la historia de la peregrinación en el desierto y reiterando la alianza con Dios.
Deuteronomio
Capítulo 19
«Cuando Yahveh tu Dios haya exterminado a las naciones cuya tierra él te da, y las hayas desposeído, y habites en sus ciudades y en sus casas,
apartarás tres ciudades en medio de la tierra que Yahveh tu Dios te da en posesión.
Prepararás el camino y dividirás en tres partes el territorio de la tierra que Yahveh tu Dios te da en herencia, para que huya allí todo homicida.
«Este es el caso del homicida que puede refugiarse allí para salvar su vida: el que haya matado a su prójimo sin intención, sin haberle tenido enemistad antes.
Por ejemplo, el que va con su prójimo al monte a cortar leña, y al manejar el hacha para cortar la madera, salta el hierro del mango, hiere a su prójimo y éste muere; ese huirá a una de esas ciudades y salvará su vida.
No sea que el vengador de la sangre, enardecido de ira, persiga al homicida, lo alcance por ser largo el camino, y le quite la vida, sin que sea reo de muerte, porque no le había tenido enemistad antes.
Por eso te mando: apartarás tres ciudades.
«Y cuando Yahveh tu Dios haya ensanchado tu territorio, como juró a tus padres, y te haya dado toda la tierra que prometió dar a tus padres,
si guardas y pones en práctica todos estos mandamientos que yo te prescribo hoy, amando a Yahveh tu Dios y andando en sus caminos todos los días, entonces añadirás otras tres ciudades a esas tres,
para que no se derrame sangre inocente en medio de tu tierra, que Yahveh tu Dios te da por herencia, y no sea sobre ti sangre de inocente.
«Pero si alguien odia a su prójimo, lo acecha, se levanta contra él y lo hiere mortalmente, y muere, y huye a una de esas ciudades,
los ancianos de su ciudad enviarán a sacarlo de allí, y lo entregarán en mano del vengador de la sangre, y morirá.
No tendrás compasión de él; extirparás de Israel la sangre inocente, y te irá bien.
«No traspasarás el límite de tu prójimo, que fijaron los antepasados en la herencia que recibas en la tierra que Yahveh tu Dios te da en posesión.
«No se levantará un solo testigo contra un hombre por cualquier delito o por cualquier pecado, cualquiera que sea su pecado; por boca de dos o tres testigos se sostendrá el asunto.
«Si se levanta un testigo falso contra un hombre para acusarle de rebeldía,
entonces los dos litigantes se presentarán delante de Yahveh, ante los sacerdotes y los jueces que haya en aquellos días.
Los jueces indagarán bien; y si resulta que ese testigo es falso y ha testificado falsamente contra su hermano,
le haréis sufrir la pena que él pretendía infligir a su hermano. Así extirparás el mal de en medio de ti.
Los demás lo sabrán y temerán, y no volverán a cometer una acción tan perversa entre vosotros.
No tendrás compasión: vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie.»