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El Libro de Deuteronomio es el quinto libro de la Torá (Pentateuco) y es reconocido como canónico por todas las principales tradiciones cristianas y por el judaísmo. El título en español deriva del griego 'Deuteronomion', que significa 'segunda ley', reflejando la reafirmación y expansión de la ley dada en el Sinaí. El nombre hebreo 'Devarim' significa 'palabras'. El libro consta de tres discursos de Moisés a los hijos de Israel en las llanuras de Moab, antes de que entraran en la Tierra Prometida, revisando la historia de la peregrinación en el desierto y reiterando la alianza con Dios.

Deuteronomio

Capítulo 2

1

«Después nos volvimos y partimos hacia el desierto, camino del mar Rojo, como Yahveh me había dicho, y rodeamos el monte Seír por mucho tiempo.

2

Yahveh me habló, diciendo:

3

"Habéis rodeado bastante este monte; volveos hacia el norte.

4

Manda al pueblo: Vais a pasar el territorio de vuestros hermanos los hijos de Esaú, que habitan en Seír; ellos os temerán, pero tened mucho cuidado.

5

No los provoquéis, porque yo no os daré de su tierra ni siquiera la huella de un pie, pues el monte Seír se lo he dado en posesión a Esaú.

6

Compraréis de ellos por dinero los alimentos que comáis, y también compraréis de ellos por dinero el agua que bebáis.

7

Porque Yahveh tu Dios te ha bendecido en toda la obra de tus manos; él se ha preocupado de tu camino por este gran desierto; cuarenta años ha estado Yahveh tu Dios contigo, y no te ha faltado nada."

8

«Pasamos, pues, al lado de nuestros hermanos los hijos de Esaú, que habitan en Seír, dejando el camino de la Arabá, de Elat y de Esión-guéber; y nos volvimos y pasamos camino del desierto de Moab.

9

Yahveh me dijo: "No molestes a Moab ni los provoques a la guerra, porque no te daré de su tierra ninguna posesión, pues Ar se la he dado en posesión a los hijos de Lot."

10

(Los emitas habitaron antes en ella, un pueblo grande, numeroso y alto como los anaquitas.

11

También ellos eran considerados gigantes como los anaquitas, pero los moabitas los llaman emitas.

12

En Seír habitaron antes los horeos; los hijos de Esaú los desposeyeron, los exterminaron de delante de sí y habitaron en su lugar, como hizo Israel con la tierra de su posesión que Yahveh les dio.)

13

«"Levantaos ahora y pasad el torrente de Zéred." Y pasamos el torrente de Zéred.

14

El tiempo que estuvimos de camino desde Cadés-Barnea hasta pasar el torrente de Zéred fue de treinta y ocho años, hasta que se acabó toda aquella generación de hombres de guerra de en medio del campamento, como Yahveh les había jurado.

15

La mano de Yahveh estuvo también contra ellos para exterminarlos de en medio del campamento, hasta que fueron consumidos.

16

«Cuando todos los hombres de guerra fueron ya muertos de entre el pueblo,

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Yahveh me habló, diciendo:

18

"Tú pasas hoy el territorio de Moab, por Ar,

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y llegarás frente a los hijos de Amón; no los molestes ni los provoques, porque no te daré de la tierra de los hijos de Amón ninguna posesión, pues se la he dado en posesión a los hijos de Lot."

20

(También ésta era considerada tierra de gigantes; antes habitaron allí gigantes, a quienes los amonitas llaman zomzomeos;

21

un pueblo grande, numeroso y alto como los anaquitas; Yahveh los destruyó delante de los amonitas, que los desposeyeron y habitaron en su lugar,

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como había hecho con los hijos de Esaú que habitan en Seír, delante de los cuales destruyó a los horeos, que los desposeyeron y habitaron en su lugar hasta el día de hoy,

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y a los heveos que habitaban en aldeas hasta Gaza; los caftoreos, que salieron de Caftor, los destruyeron y habitaron en su lugar.)

24

«"Levantaos, partid y pasad el torrente Arnón. Mira, yo entrego en tu mano a Sehón, el amorreo, rey de Jesbón, y su tierra. Empieza a tomar posesión, pégale la guerra.

25

Desde hoy empezaré a poner el temor y el miedo de ti sobre los pueblos de debajo de todo el cielo; los que oigan tu fama temblarán y se estremecerán ante ti."

26

«Envié entonces mensajeros desde el desierto de Quedemot a Sehón, rey de Jesbón, con palabras de paz, diciendo:

27

"Déjame pasar por tu tierra; iré por el camino, sin desviarme a la derecha ni a la izquierda.

28

Comida me venderás por dinero para que coma, y agua me darás por dinero para que beba; solamente déjame pasar a pie,

29

como me permitieron los hijos de Esaú que habitan en Seír, y los moabitas que habitan en Ar, hasta que pase el Jordán a la tierra que Yahveh nuestro Dios nos da."

30

Pero Sehón, rey de Jesbón, no quiso dejarnos pasar por su territorio, porque Yahveh tu Dios había endurecido su espíritu y obstinado su corazón para entregarlo en tu mano, como hoy lo está.

31

«Yahveh me dijo: "Mira, yo he comenzado a entregarte a Sehón y su tierra; empieza a tomar posesión de ella, para que heredes su tierra."

32

Salió, pues, Sehón contra nosotros con todo su pueblo para atacarnos en Jahas,

33

pero Yahveh nuestro Dios nos lo entregó, y lo derrotamos a él, a sus hijos y a todo su pueblo.

34

En aquel tiempo tomamos todas sus ciudades, y las consagramos al anatema, con los hombres, mujeres y niños de cada ciudad, sin dejar ninguno.

35

Solamente nos quedamos con el ganado como botín, y con el botín de las ciudades que habíamos tomado.

36

Desde Aroer, que está a orillas del torrente Arnón, y la ciudad que está en el torrente, hasta Galaad, no hubo ciudad que escapase de nosotros; todas nos las entregó Yahveh nuestro Dios.

37

Solamente no te acercaste a la tierra de los hijos de Amón, ni a toda la orilla del torrente Jaboc, ni a las ciudades de la montaña, ni a nada de lo que Yahveh nuestro Dios había prohibido.»

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