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El Libro de Deuteronomio es el quinto libro de la Torá (Pentateuco) y es reconocido como canónico por todas las principales tradiciones cristianas y por el judaísmo. El título en español deriva del griego 'Deuteronomion', que significa 'segunda ley', reflejando la reafirmación y expansión de la ley dada en el Sinaí. El nombre hebreo 'Devarim' significa 'palabras'. El libro consta de tres discursos de Moisés a los hijos de Israel en las llanuras de Moab, antes de que entraran en la Tierra Prometida, revisando la historia de la peregrinación en el desierto y reiterando la alianza con Dios.

Deuteronomio

Capítulo 3

1

«Después nos volvimos y subimos camino de Basán; salió contra nosotros Og, rey de Basán, con todo su pueblo para atacarnos en Edrei.

2

Pero Yahveh me dijo: "No le temas, porque yo lo he entregado en tu mano, a él, a todo su pueblo y a su tierra; y harás con él como hiciste con Sehón, rey de los amorreos, que habitaba en Jesbón."

3

«Y Yahveh nuestro Dios entregó también en nuestra mano a Og, rey de Basán, y a todo su pueblo; lo derrotamos hasta no dejarle ningún superviviente.

4

Tomamos entonces todas sus ciudades; no hubo ciudad que no les tomásemos: sesenta ciudades, toda la región de Argob, del reino de Og en Basán.

5

Todas estas ciudades eran fortificadas con altas murallas, puertas y barras, aparte de las ciudades no fortificadas, que eran muy numerosas.

6

Las consagramos al anatema, como hicimos con Sehón, rey de Jesbón, consagrando al anatema a hombres, mujeres y niños de cada ciudad.

7

Pero todo el ganado y el botín de las ciudades lo tomamos como botín para nosotros.

8

«Tomamos entonces en aquel tiempo la tierra de la mano de los dos reyes de los amorreos, al otro lado del Jordán, desde el torrente Arnón hasta el monte Hermón,

9

(los sidonios llaman Sirión al Hermón, y los amorreos lo llaman Senir):

10

todas las ciudades de la meseta, todo Galaad y todo Basán, hasta Salcá y Edrei, ciudades del reino de Og en Basán.

11

Porque sólo Og, rey de Basán, había quedado del resto de los gigantes. He aquí que su cama, una cama de hierro, está en Rabá de los amonitas; tiene nueve codos de larga y cuatro codos de ancha, según el codo ordinario.»

12

«Cuando poseímos esta tierra, di a los rubenitas y a los gaditas la parte desde Aroer, que está a orillas del torrente Arnón, y la mitad de la montaña de Galaad con sus ciudades.

13

Y el resto de Galaad y todo Basán, reino de Og, lo di a la media tribu de Manasés. Toda la región de Argob, todo Basán, se llamaba tierra de gigantes.

14

Jair, hijo de Manasés, tomó toda la región de Argob hasta la frontera de los guesuritas y maacatitas, y dio su nombre a Basán: aldeas de Jair, nombre que conservan hasta hoy.

15

A Maquir di Galaad.

16

A los rubenitas y a los gaditas di desde Galaad hasta el torrente Arnón, la mitad del torrente y el límite hasta el torrente Jaboc, frontera de los amonitas,

17

y la Arabá, con el Jordán como límite, desde Kinneret hasta el mar de la Arabá, el mar Salado, al pie de las laderas del Pisgá, al oriente.

18

«En aquel tiempo os di esta orden: "Yahveh vuestro Dios os ha dado esta tierra en posesión; todos vosotros, los valientes, pasaréis armados al frente de vuestros hermanos israelitas.

19

Solamente vuestras mujeres, vuestros pequeños y vuestro ganado (yo sé que tenéis mucho ganado) se quedarán en las ciudades que os he dado,

20

hasta que Yahveh conceda el descanso a vuestros hermanos como a vosotros, y tomen también posesión de la tierra que Yahveh vuestro Dios les da al otro lado del Jordán; entonces volveréis cada uno a la posesión que os he dado."

21

«También ordené a Josué en aquel tiempo: "Tus propios ojos han visto todo lo que Yahveh vuestro Dios ha hecho a estos dos reyes; así hará Yahveh a todos los reinos a los que vas a pasar.

22

No les temáis, porque Yahveh vuestro Dios es quien pelea por vosotros."

23

«En aquel tiempo supliqué a Yahveh, diciendo:

24

"¡Oh Señor Yahveh! Tú has comenzado a mostrar a tu siervo tu grandeza y tu mano poderosa; porque ¿qué dios hay en el cielo o en la tierra que haga obras y proezas como las tuyas?

25

Déjame pasar, te ruego, y veré la buena tierra que está al otro lado del Jordán, esa buena montaña y el Líbano."

26

Pero Yahveh se enojó contra mí por causa de vosotros, y no me escuchó; antes me dijo: "¡Basta! No me hables más de este asunto.

27

Sube a la cumbre del Pisgá, levanta tus ojos al occidente, al norte, al sur y al oriente, y mira con tus propios ojos, porque no pasarás este Jordán.

28

Manda a Josué, anímale y fortalécele, porque él pasará delante de este pueblo y les dará en posesión la tierra que verás."

29

«Y nos quedamos en el valle, frente a Bet-Peor.»

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