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El Libro de Deuteronomio es el quinto libro de la Torá (Pentateuco) y es reconocido como canónico por todas las principales tradiciones cristianas y por el judaísmo. El título en español deriva del griego 'Deuteronomion', que significa 'segunda ley', reflejando la reafirmación y expansión de la ley dada en el Sinaí. El nombre hebreo 'Devarim' significa 'palabras'. El libro consta de tres discursos de Moisés a los hijos de Israel en las llanuras de Moab, antes de que entraran en la Tierra Prometida, revisando la historia de la peregrinación en el desierto y reiterando la alianza con Dios.

Deuteronomio

Capítulo 31

1

Moisés fue y dijo estas palabras a todo Israel.

2

Les dijo: «Tengo hoy ciento veinte años; no puedo ya salir ni entrar, y Yahveh me ha dicho: "No pasarás este Jordán."

3

Yahveh tu Dios pasará delante de ti; él destruirá a esas naciones delante de ti, y las desposeerás; Josué pasará delante de ti, como ha dicho Yahveh.

4

Yahveh hará con ellas como hizo con Sehón y con Og, reyes de los amorreos, y con su tierra, a los que destruyó.

5

Yahveh las entregará delante de vosotros, y haréis con ellas conforme a todo el mandamiento que yo os he prescrito.

6

«Sed fuertes y animosos; no temáis ni os acobardéis ante ellos, porque Yahveh tu Dios es quien va contigo; no te dejará ni te abandonará.»

7

Moisés llamó a Josué y le dijo delante de todo Israel: «Sé fuerte y animoso, porque tú entrarás con este pueblo en la tierra que Yahveh juró dar a sus padres, y tú se la harás heredar.

8

Yahveh es quien va delante de ti; él estará contigo, no te dejará ni te abandonará; no temas ni te acobardes.»

9

Moisés escribió esta ley y la entregó a los sacerdotes, hijos de Leví, que llevaban el arca de la alianza de Yahveh, y a todos los ancianos de Israel.

10

Y les ordenó Moisés, diciendo: «Al cabo de cada siete años, en el año de la remisión, en la fiesta de los Tabernáculos,

11

cuando todo Israel venga a presentarse delante de Yahveh tu Dios en el lugar que él elija, leerás esta ley delante de todo Israel a sus oídos.

12

Reunirás al pueblo, hombres, mujeres y niños, y a los extranjeros que habitan en tus ciudades, para que oigan, aprendan a temer a Yahveh vuestro Dios y cuiden de poner por obra todas las palabras de esta ley;

13

y sus hijos, que no la conocen, la oirán y aprenderán a temer a Yahveh vuestro Dios todos los días que viváis sobre la tierra, en la que vais a entrar para poseerla pasando el Jordán.»

14

Yahveh dijo a Moisés: «He aquí que se acercan tus días para morir. Llama a Josué y presentaos en la Tienda del Encuentro, para que yo le dé mis órdenes.» Fueron, pues, Moisés y Josué y se presentaron en la Tienda del Encuentro.

15

Yahveh se apareció en la Tienda, en la columna de nube; y la columna de nube se puso a la entrada de la Tienda.

16

Y Yahveh dijo a Moisés: «He aquí que tú vas a dormir con tus padres, y este pueblo se levantará para prostituirse tras los dioses ajenos del país en medio del cual va a entrar; me abandonará y violará la alianza que yo he hecho con él.

17

Entonces se encenderá mi ira contra él en aquel día; los abandonaré, les ocultaré mi rostro, y serán devorados; les sobrevendrán muchas calamidades y angustias, y dirán en aquel día: "Si nos han sobrevenido estas calamidades, es porque nuestro Dios no está en medio de nosotros."

18

Pero yo ocultaré del todo mi rostro en aquel día, por todo el mal que habrán hecho, por haberse vuelto a otros dioses.

19

«Escribid, pues, este cántico para vosotros, y enséñaselo a los israelitas, ponlo en su boca, para que este cántico sea para mí un testigo contra los israelitas.

20

Porque yo introduciré a este pueblo en la tierra que juré a sus padres, tierra que mana leche y miel; comerán, se saciarán y engordarán, y se volverán a otros dioses y les servirán, y me despreciarán y violarán mi alianza.

21

Y cuando les sobrevengan muchas calamidades y angustias, este cántico testificará contra ellos, porque no será olvidado en la boca de su descendencia; porque yo conozco el designio que están formando hoy, antes de haberlos introducido en la tierra que les he prometido.»

22

Escribió, pues, Moisés este cántico aquel día, y se lo enseñó a los israelitas.

23

Y dio orden a Josué, hijo de Nun, diciendo: «Sé fuerte y animoso, porque tú introducirás a los israelitas en la tierra que les juré, y yo estaré contigo.»

24

Cuando Moisés terminó de escribir todas las palabras de esta ley en un libro, hasta el fin,

25

ordenó Moisés a los levitas que llevaban el arca de la alianza de Yahveh, diciendo:

26

«Tomad este libro de la ley y ponedlo al lado del arca de la alianza de Yahveh vuestro Dios; que esté allí como testigo contra ti.

27

Porque yo conozco tu rebeldía y tu dura cerviz. Si hoy que aún vivo con vosotros, sois rebeldes a Yahveh, ¡cuánto más después de mi muerte!

28

«Reunid ante mí a todos los ancianos de vuestras tribus y a vuestros oficiales; hablaré en sus oídos estas palabras, y pondré por testigos contra ellos al cielo y a la tierra.

29

Porque yo sé que después de mi muerte ciertamente os corromperéis y os apartaréis del camino que yo os he prescrito, y que la calamidad os alcanzará en los últimos días, por haber hecho lo malo ante los ojos de Yahveh, provocándole a ira con la obra de vuestras manos.»

30

Entonces Moisés recitó a los oídos de toda la asamblea de Israel las palabras de este cántico hasta el fin.

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