El Libro de Deuteronomio es el quinto libro de la Torá (Pentateuco) y es reconocido como canónico por todas las principales tradiciones cristianas y por el judaísmo. El título en español deriva del griego 'Deuteronomion', que significa 'segunda ley', reflejando la reafirmación y expansión de la ley dada en el Sinaí. El nombre hebreo 'Devarim' significa 'palabras'. El libro consta de tres discursos de Moisés a los hijos de Israel en las llanuras de Moab, antes de que entraran en la Tierra Prometida, revisando la historia de la peregrinación en el desierto y reiterando la alianza con Dios.
Deuteronomio
Capítulo 34
Moisés subió de las estepas de Moab al monte Nebo, a la cumbre del Pisgá, que está frente a Jericó, y Yahveh le mostró toda la tierra: desde Galaad hasta Dan,
todo Neftalí, la tierra de Efraím y de Manasés, toda la tierra de Judá hasta el mar Occidental,
el Negueb, la cuenca del valle de Jericó, la ciudad de las palmeras, hasta Soar.
Y le dijo Yahveh: «Esta es la tierra que juré dar a Abraham, a Isaac y a Jacob, diciendo: "A tu descendencia la daré." Te la he hecho ver con tus ojos, pero no pasarás allá.»
Allí murió Moisés, siervo de Yahveh, en la tierra de Moab, según la palabra de Yahveh.
Lo enterró en el valle, en la tierra de Moab, frente a Bet-Peor, y nadie sabe hasta hoy el lugar de su sepultura.
Moisés tenía ciento veinte años cuando murió; no se le nubló la vista ni decayó su vigor.
Los israelitas lloraron a Moisés en las estepas de Moab durante treinta días, y se cumplieron los días del llanto y del duelo por Moisés.
Josué, hijo de Nun, se llenó del espíritu de sabiduría, porque Moisés había impuesto sobre él sus manos; y los israelitas le obedecieron, haciendo como Yahveh había mandado a Moisés.
No ha vuelto a surgir en Israel un profeta como Moisés, a quien Yahveh conociera cara a cara;
ni en todas las señales y prodigios que Yahveh le envió a hacer en la tierra de Egipto contra Faraón, contra todos sus siervos y contra toda su tierra;
ni en aquella mano tan poderosa, ni en los grandes terrores que Moisés obró a la vista de todo Israel.