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El Libro de Deuteronomio es el quinto libro de la Torá (Pentateuco) y es reconocido como canónico por todas las principales tradiciones cristianas y por el judaísmo. El título en español deriva del griego 'Deuteronomion', que significa 'segunda ley', reflejando la reafirmación y expansión de la ley dada en el Sinaí. El nombre hebreo 'Devarim' significa 'palabras'. El libro consta de tres discursos de Moisés a los hijos de Israel en las llanuras de Moab, antes de que entraran en la Tierra Prometida, revisando la historia de la peregrinación en el desierto y reiterando la alianza con Dios.

Deuteronomio

Capítulo 6

1

«Estos son los mandamientos, los estatutos y las leyes que Yahveh vuestro Dios ha mandado enseñaros, para que los pongáis en práctica en la tierra en la que vais a entrar para tomar posesión de ella;

2

a fin de que temas a Yahveh tu Dios, guardando todos sus estatutos y mandamientos que yo te prescribo, tú, tu hijo y el hijo de tu hijo, todos los días de tu vida, y para que se prolonguen tus días.

3

Oye, pues, Israel, y cuida de ponerlos por obra, para que te vaya bien y seas muy numeroso, como te ha dicho Yahveh, el Dios de tus padres, en la tierra que mana leche y miel.

4

«Oye, Israel: Yahveh nuestro Dios, Yahveh es uno.

5

Amarás a Yahveh tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas.

6

Estas palabras que yo te mando hoy estarán sobre tu corazón.

7

Se las repetirás a tus hijos, y les hablarás de ellas estando en tu casa, yendo por el camino, acostándote y levantándote.

8

Las atarás como señal a tu mano, y serán por insignia sobre tu frente;

9

las escribirás en los postes de tu casa y en tus puertas.

10

«Cuando Yahveh tu Dios te haya introducido en la tierra que juró a tus padres Abraham, Isaac y Jacob que te daría, con ciudades grandes y buenas que tú no edificaste,

11

casas llenas de toda clase de bienes que tú no llenaste, cisternas cavadas que tú no cavaste, viñas y olivares que tú no plantaste, y cuando comas y te sacies,

12

guárdate de olvidarte de Yahveh, que te sacó de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre.

13

Temerás a Yahveh tu Dios, a él solo servirás, y por su nombre jurarás.

14

No iréis tras dioses ajenos, de los pueblos que están a vuestro alrededor,

15

porque Yahveh tu Dios, que está en medio de ti, es Dios celoso; no se encienda la ira de Yahveh tu Dios contra ti, y te destruya de sobre la faz de la tierra.

16

«No tentaréis a Yahveh vuestro Dios, como le tentasteis en Masá.

17

Guardaréis cuidadosamente los mandamientos de Yahveh vuestro Dios, sus testimonios y sus estatutos que te ha prescrito.

18

Harás lo recto y bueno ante los ojos de Yahveh, para que te vaya bien, y entres y poseas la buena tierra que Yahveh juró a tus padres,

19

cuando haya arrojado a todos tus enemigos de delante de ti, como ha dicho Yahveh.

20

«Cuando mañana te pregunte tu hijo, diciendo: "¿Qué significan los testimonios, los estatutos y las leyes que Yahveh nuestro Dios os ha mandado?",

21

responderás a tu hijo: "Éramos esclavos de Faraón en Egipto, y Yahveh nos sacó de Egipto con mano fuerte.

22

Yahveh hizo señales y prodigios grandes y funestos en Egipto contra Faraón y contra toda su casa, delante de nuestros ojos,

23

y nos sacó de allí para traernos y darnos la tierra que juró a nuestros padres.

24

Y Yahveh nos mandó que pusiéramos por obra todos estos estatutos, y que temamos a Yahveh nuestro Dios, para que siempre nos vaya bien y nos conserve la vida, como hoy.

25

Y será nuestra justicia si tenemos cuidado de poner por obra todos estos mandamientos delante de Yahveh nuestro Dios, como él nos ha mandado."

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